En la actualidad, el consumo de tabaco es la principal causa de mortalidad evitable en el mundo. Habida cuenta de los 4,9 millones de defunciones anuales relacionadas con el tabaco, ningún otro producto de consumo es tan peligroso ni mata a tantas personas como el tabaco.
El 21 de mayo de 2003 fue un día histórico para la salud pública mundial. En la 56a Asamblea Mundial de la Salud, los 192 Estados Miembros de la OMS adoptaron por unanimidad el primer tratado mundial de salud pública, el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco. Negociado bajo el auspicio de la OMS, éste es el primer instrumento jurídico diseñado para reducir las defunciones y enfermedades relacionadas con el tabaco en todo el mundo. Ahora es decisivo que los países firmen y ratifiquen el Convenio lo antes posible.
Los elementos clave del tratado son: Publicidad, patrocinio y promoción. Los Estados Partes están obligados a proceder a una prohibición integral de la publicidad, la promoción y el patrocinio del tabaco, en la medida en que lo permitan sus respectivas constituciones. Las Partes cuya constitución o principios constitucionales no permitan una prohibición integral deben aplicar una serie de restricciones a toda publicidad, promoción y patrocinio.
Envasado y etiquetado de los productos de tabaco. Obliga a adoptar e introducir en los productos de tabaco y el envasado externo de los mismos advertencias y mensajes sanitarios grandes, claros, visibles, legibles y rotativos que ocupen al menos el 30% de la superficie externa principal. Esto se exige dentro de un plazo de tres años a partir de la entrada en vigor del Convenio.
Protección de la exposición al humo de tabaco. El humo de tabaco de segunda mano es una amenaza real y considerable para la salud pública. Los niños corren riesgos particulares; la exposición de los niños al humo de tabaco puede causar afecciones respiratorias, enfermedades del oído medio, ataques de asma y síndrome de muerte súbita del recién nacido (SMSRN). El tratado obliga a los Estados Partes a adoptar y aplicar (en las áreas sometidas a la jurisdicción nacional vigente y de conformidad con la legislación nacional o promover (en otros niveles jurisdiccionales) medidas eficaces que protejan de la exposición al humo de tabaco en lugares de trabajo interiores, transportes públicos, lugares públicos interiores y, según convenga, otros lugares públicos.
Comercio ilícito de productos de tabaco. Los cigarrillos son objeto frecuente de contrabando en todo el mundo. Además de conseguir que las marcas internacionales sean más asequibles y accesibles, los cigarrillos que son objeto de comercio ilegal evaden las restricciones y la reglamentación sanitaria. El tratado obliga a adoptar y aplicar medidas eficaces para eliminar el comercio ilícito, la fabricación ilícita y la falsificación de productos de tabaco.
Para que el tratado entre en vigor, lo deben firmar y ratificar 40 países. El tratado quedó abierto a la firma de los países el 16 de junio de 2003 en la sede de la OMS Ginebra. Desde el 30 de junio 2003-29 de junio de 2004, está abierto a la firma en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York. La firma del tratado representa una expresión de apoyo político y buena fe antes de la ratificación. Hasta la fecha, 46 países y la Comisión Europea han firmado el tratado y un país, Noruega, lo ha ratificado.
El desafío radicará en aplicar el tratado y llevarlo a la práctica sobre el terreno. La OMS está facilitando directrices y material para ayudar a los países a este respecto.
El presidente Néstor Kirchner, viajará hacia fines de septiembre hacia la sede de la ONU en Nueva York donde suscribirá el Convenio Marco para el Control del Tabaco.
Recordemos que: El tabaco causa alrededor de 13 500 defunciones por día. La mitad de los niños están expuestos al humo del tabaco en la propia vivienda. El tabaco causa graves problemas de salud. El cigarrillo es el único producto de consumo legalmente disponible que mata a quien lo consume normalmente.
Esperemos que esto se lleve a la práctica y tenga los resultados esperados. Que sea algo más, que una línea imaginaria entre mi mesa de "no fumador" y la mesa de al lado que esta a solo un metro para "fumadores". O la invasión de leyendas de "no fumar" que nadie cumple, ni hacemos cumplir.



