Cuando escucho estas frases de boca de un padre o de un instructor deportivo ya sea infantil o de adolescentes y de cualquier deporte, pienso, como decía la negra Sosa, que no todo está perdido.
Porque tirar la pelota y que jueguen y se diviertan no es suficiente, ningún deporte se aprende y se disfruta sin antes caminar por el proceso del respeto. Pero para enseñar respeto antes debimos proyectarlo, o sea haber conocido y practicado y fomentado en el entorno y en la sociedad el respeto, es muy difícil, yo diría imposible, enseñar lo desconocido…
Si le enseñamos al niño que la pelota le pertenece, que no comparta, que no de pases y que es el mejor jugador, es muy probable que de grande crea que todo le pertenece, inclusive lo ajeno
Si dejamos que insulte con malas palabras a sus compañeros, alguna vez trasladará esto a su familia y no le dolerá demasiado su destrucción
Si en casa vamos levantando diariamente lo que él deja tirado, lo trasladara en unos años y así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
Si dejamos que insulte con malas palabras al arbitro del partido…¿como reaccionará ante la autoridad paterna?¿como creen que se dirigirá alguna vez a los abuelos?
Siempre satisfagan económicamente a su hijo, seguramente pensara que no es necesario trabajar y esforzarse para conseguir dinero…
Enseñémosle a levantar a un compañero o a un contrario del suelo, así aprenderá que, alguna vez, él deberá levantar una familia cuando esté en crisis.
Como somos capaces de decirle a nuestro hijo que se ponga a estudiar y levante las notas mientras con el control remoto pasamos del Baile del Caño a la violencia de "Policías en acción"?
Por eso…Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen, pierden el respeto.
HASTA LA PROXIMA…
NESTOR OSCAR BUERI
Observador Profesional de Grupos
nestorb_ps@hotmail.com



