"Había un hombre sentado en la esquina de una calle, con una gorra a sus pies y un pedazo de madera que, escrito con tiza blanca, decía: "Por favor, ayúdame, soy ciego". Un creativo de publicidad que iba de camino al trabajo se detuvo frente a él, leyó el letrero y se quedó pensativo. El ejecutivo observó que sólo había unas cuantas monedas en la gorra. Sin pedirle permiso, agarro el cartel, le dio la vuelta, tomó una tiza y escribió otra frase en la parte de detrás. A continuación volvió a poner el pedazo de madera sobre los pies del ciego, y se marchó sin decir una palabra.
Por la tarde, el creativo volvió a pasar frente al ciego que pedía limosna. Su gorra estaba llena de billetes y monedas. El ciego reconoció sus pasos y le preguntó si había sido él quien había cogido su cartel y había garabateado en él. "¿Qué es lo que usted ha escrito o pintado en mi tabla?", le preguntó con curiosidad el invidente.
El publicista le contestó:
"Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, aunque está expresado con otras palabras". El publicista sonrió y continuó su camino.
El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel rezaba:
"Hoy es primavera, y no puedo verla". "
Cuantas veces intentamos por todos los medios sostener en el tiempo esas ideas y experiencias que nos provocan esa sensación de seguridad, aunque aquello muchas veces no nos ayude. Podemos estar en un barco amarrado y anclado muy tranquilo en el puerto utilizando las energías para seguir aferrados. Los puertos son lugares de abastecimiento y reparaciones utilizables en momentos de necesidad. Son una parte importante de una travesía, pero la esencia de los marinos y de los barcos es el navegar. Los barcos se han construido para recorrer los mares y quedándose en un puerto se pierde aquello para lo que fue pensado. A veces al escuchar a los pacientes la fantasía que subyace en aquel que consulta es que va a tener que cambiar todo, y quien no estaría asustado ante tal imposible!!!! En realidad es poder reflexionar sobre aquello que a uno lo tiene amarrado. Como en el cuento fue solo un cambio de estrategia. Lo verdaderamente complejo es tomar la decisión de reflexionar, y en el caso del navegante soltar las amarras. Sin duda va a haber algunas tormentas, pero como dicen los que saben, después de la tormenta viene la calma.
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