María, una colega y amiga que me envía todo lo que le despierta de alguna manera interés, esta vez quiero agradecerle en especial por lo conmovedor de esta historia; y cuando algo me conmueve lo quiero compartir con ustedes. Estos son los consejos de Parrado un sobreviviente de los Andes.
¿Cómo es posible sobrevivir donde no se sobrevive?´, se preguntó.
´Sobrevivimos porque hubo liderazgos, toma de decisiones y espíritu de equipo, porque nos conocíamos desde mucho antes´, dijo. Y arrojó un primer disparador. "En la vida el factor suerte es fundamental"
Cuando llegué al aeropuerto de Montevideo no daban número de asiento para el avión. A mí me tocó, de casualidad, la fila 9, junto a mi mejor amigo.
Cuando el avión chocó en la montaña, se partió en dos.
De la fila 9 para atrás no quedó nada. Los 29 sobrevivientes al primer impacto iajaban en la parte que quedó a salvo.´ De ellos, dijo, 24 no sufrieron un rasguño.
Así, los menos golpeados empezaron a ayudar, actuando como un verdadero equipo. Administramos barritas de chocolate y maní al punto de comer un grano por horas cada uno.
Marcelo, nuestro capitán y líder, asumió su rol para contenernos cuando
le preguntábamos qué pasaba porque no llegaba el rescate.
Decidimos aguantar.´
Pero días después el líder se desmoronó. La radio trajo la noticia de que había concluido el rescate.
´¿Cómo hubieran reaccionado ustedes?
El líder se quiebra, se deprime y deja de serlo. Imagínense que yo cierro esta sala, bajo la temperatura de -14 grados sin agua ni comida a esperar quién muere primero.´
se hace un Silencio estremecedor de la primera a la última fila.
´Ahí me di cuenta de que al universo no le importa qué nos pasa.
Mañana saldrá el sol y se pondrá como siempre. Por lo tanto, tuvimos que tomar decisiones.
En la noche 12 o 13 nos dijimos con uno de los chicos: "¿Qué estás pensando?" "Lo mismo que vos.
Tenemos que comer, y las proteínas están en los cuerpos."
Hicimos un pacto entre nosotros, era la única opción.
Nos enfrentamos a una verdad cruda e inhumana.´
Desde la primera fila, decenas de chicos llevados por sus padres escuchaban boquiabiertos. Parrado apeló a conceptos típicos del mundo empresarial. ´Hubo planificación, estrategia, desarrollo.
Cada uno empezó a hacer algo útil, que nos ayudara a seguir vivos: zapatos, bastones, pequeñas expediciones humanas. Fuimos conociendo nuestra prisión de hielo.´ ´Hasta que me eligieron para la expedición final, porque la montaña nos estaba matando, nos debilitaba, se nos acababa la comida.
Subí aterrado a la cima de la montaña con Roberto Canessa. Pensábamos ver desde allí los valles verdes de Chile y nos encontramos con nieve y montañas a 360 grados.
Ahí decidí que moriría caminando hacia algún lugar.´ Entonces sobrevino el momento más inesperado. Pero ´Esta no es la historia que vine a contar´, avisó.
Y contó que su verdadera historia empezó al regresar a su casa, sin su madre ni su hermana, sin sus amigos de la infancia y con su padre con una nueva pareja.
´¿Crisis? ¿De qué crisis me hablan? ¿Estrés? ¿Qué estrés?
Estrés es estar muerto a 6000 metros de altura sin agua ni comida´, enfatizó.
Recordó un diálogo fundamental que tuvo con su padre, que le dijo: ´Mira para adelante, anda tras esa chica que te gustaba, ten una vida, trabaja.
Yo cometí el error de no decirle a tu madre tantas cosas por estar tan ocupado, de no compartir tantas festividades con tu hermana, no darme el tiempo de platicar con ellas mis vivencias, no decirles cuanto las amaba´.
Y cerró, determinado: ´Las empresas son importantes, el trabajo lo es, pero lo verdaderamente valioso está en casa después de trabajar: la familia.



