El sol es fuente de vida. Pero la vida actual predispone a una "desnutrición solar".
Muchas horas diarias frente a computadoras, con luz artificial, en edificios de hormigón armado que aislan a la gente de las radiación telúrica que nutre su campo energético, más sistemas de ventilación a aire acondicionado que normalmente son cultivo de ácaros y hongos que generan grandes alergias.
Todo esto crea un síndrome de déficit de radiación electromagnética natural, una "desnutrición" por falta de luz que provoca:
-Trastornos de sueño (se altera la producción de melatonina, hormona epifisaria).
-Desequilibrio del sistema nervioso autónomo (Disautonomía), verdadera epidemia en nuestra cultura. No se soluciona con fármacos. Se soluciona restableciendo los ciclos de luz-oscuridad en el seno del organismo.
Los baños de sol antes de las 9 de la mañana y despúes de las 5 de la tarde permiten restablecer estos ciclos y normalizar la producción de dopamina y serotonina.
Que nuestros sitios de sanación sean los bosques y los parques.
Recuperamos la helioterapia de los egipcios y los griegos.
Toda enfermedad orgánica comienza con alteración del sistema neurovegetativo y y este sistema depende de la luz.
Tanto de la luz ordinaria como de la luz sutil. No se trata solo de oscuridad de sol. Se trata de oscuridad en el proyecto de vida, de la falta de propósito. La depresión y la tristeza son una oscuridad profunda que tiene igual efecto en el organismo a un largo invierno externo.
Si "hibernamos" trae sobrepeso. Pero este es otro tema.
Bioqca. Mónica A. Rímoli
Postgrado Medicina Ayurveda (U.B.A.)



