La Autentica Defensa se entrevistó con el Prof. Tito Baggio, con el objetivo de profundizar sus palabras de apertura, en la reunión inicial del Club Progresista, realizada el 30 de octubre, en el bar Rayuela.
Al respecto, nos decía: Generalmente la economía argentina ha pasado por crisis que recorrían un mismo camino. Déficit fiscal, endeudamiento para cubrirlo, devaluación monetaria, compra de activos a bajo costo, consecuente concentración económica y fuga de capitales. Los argentinos les pusimos fechas y nombres a estos procesos, por ejemplo: 1975; 1981/82; 1989/90; 1995; 2001/02. Rodrigazo, crisis de la deuda, hiperinflación, desguace del Estado, efecto tequila y el fin de la convertibilidad.
Este comportamiento perverso del ciclo económico tenía consecuencia desastrosas sobre el empleo, el salario, la capacidad de pago del Estado y el modelo de país.
La crisis internacional del 2008/09 no ha golpeado con la fuerza de crisis anteriores. Esto se debe a que no estuvimos tan atados al circuito financiero internacional, a la demanda mundial de materias primas, a la suficiente cantidad de reservas monetarias del Banco Central, a intervenciones del Estado a favor del mercado interno, a inversiones productivas en pequeñas y medianas empresas y al sostenimiento de politicas anticíclicas.
La crisis internacional presenta una cierta mejoría en el sector financiero. Aunque todos los países centrales sufren altas tasas de desempleo, parálisis del sector productivo y achicamiento de sus mercados internos. Las consecuencias también comienzan a afectar a nuestro país. Cayó el índice de producción industrial, de la construcción, del comercio y bajó el consumo de la población, donde existen grandes sectores de pobreza extrema.
En la economía agraria, mal llamada "el campo", las diferencias son notables entre las economías regionales, los pequeños productores, los enclaves que funcionan como oasis y los productores de la zona de nuestra pampa húmeda (que tienen un margen de rentabilidad apreciable a partir de las 150 hectáreas).
El tratamiento de la deuda externa, con bajo nivel de endeudamiento actual, presenta compromisos de pago que son manejables. El crecimiento del Producto Bruto Interno y su relación con el monto de la deuda, ha mejorado sensiblemente.
Esto coloca a la Argentina en una situación que no admite retrocesos. Cualquier mal manejo, por ejemplo, recurrir nuevamente al déficit fiscal, haría peligrar la actual situación y volvería a iniciar el ciclo perverso. La lenta recuperación iniciada a fines del 2002 y apreciable hasta el primer trimestre del 2008 (primer impacto de la crisis mundial), no admite vuelta atrás. Las consecuencias las sufrirían principalmente la población de menores recursos y la que está atada al salario real. Los partidos, organizaciones y agrupaciones que olviden esto, pondrán en peligro los logros alcanzados.
Por lo tanto, nuestro desafío, es cómo alcanzamos los argentinos, sin retrocesos, el desarrollo con justicia social. Es progresista afrontar los debates sobre el crecimiento. El Club que hemos fundado, en un marco de pluralidad ideológica, pretende ser un aporte en ese sentido.



