La semana que finaliza muestra nuevamente el estado de conflictividad que vive la sociedad argentina. Reclamos de diverso origen se hacen sentir en un país contradictorio, poco inteligible para el observador extranjero. Sucede que es difícil de explicar porqué Argentina se empeña en desperdiciar las oportunidades. No es el mundo el problema. Tan sólo el mes pasado ingresaron a Brasil tantos capitales como los que expulsó nuestro país. Las oportunidades están, pero el empeño en la política de pago chico, de espaldas a la gente que ha mostrado este gobierno nacional sigue causando problemas donde no los hay. El matrimonio presidencial es efectivo en el manejo del poder, en sentido táctico. Usa su "caja" sin escrúpulos para disciplinar a gobernadores, intendentes y legisladores. También para acallar a empresarios. Para limitar a periodistas. La exposición de un video anónimo (ó sea, sin chequeo de fuente, algo habitual en el periodismo profesional) en el canal de TV estatal, donde se acusa al periodista de La Nación Carlos Pagni es una muestra de la falta de límites. En otro orden, el voto a favor de la ley de Medios de la Senadora radical por Corrientes y su posterior declaración de que fue hecho bajo presión es otro reflejo de la falta de reparos oficialista; a lo que se suma a la "borocotización" del líder de la Copebo Julio Ledesma y su par Patricia Gardella que dejaron el bloque de Unión-Pro y votaron a favor del Presupuesto del Ejecutivo. Claramente existe un sistema perverso de manejo de los recursos fiscales que afecta la independencia de los gobernantes y preserva el centralismo de las decisiones. Por esto es que una de las grandes batallas que debemos dar los argentinos en los próximos años es por una Ley de Coparticipación Federal de Impuestos que sea equitativa, simple, que respete el federalismo y cuyo cumplimiento no esté sujeto a los tironeos del poder de turno. Pero también es cierto que, hasta que cambiemos este círculo vicioso es fundamental que los ciudadanos ejerzamos nuestros derechos para elegir y luego exigir un comportamiento ético por parte de nuestros representantes.
En el orden local, la instancia de Diálogo Político abierta está mostrando fisuras y distintas posturas entre las fuerzas que participan o participaron de alguna de sus instancias. Creemos que esto se debe a que el proceso al que convocó el Ejecutivo local no contempló algunos de los aspectos que sugerimos desde un comienzo: objetivos precisos, una agenda clara, y tiempos estipulados. Sin embargo, a pesar de aquello, nuestro enfoque ha sido el de aportar ideas y proyectos; y continuar participando en la medida de que tengamos la expectativa de que alguno de ellos sean efectivamente implementados. Aún la tenemos. En la semana que cierra hemos mantenido reuniones con el Secretario de Obras Públicas Arq. Claudio Rodriguez y con el Director de la Agencia de Desarrollo Ricardo Sanchez y continuamos avanzando en la agenda que nos planteamos. Estas reuniones con responsables de áreas son de suma importancia porque son quiénes tienen a su cargo la gestión en su esfera de competencia, y con ellos es posible avanzar al detalle de las propuestas que luego el nivel político deberá evaluar para su adopción. Hemos destacado la buena receptividad hasta el presente y en próximas reuniones, cuando llegue el momento en que el nivel político deba decidir sobre la implementación de alguna propuesta, podremos evaluar si el diálogo fue o no fructífero. Esta es nuestra cuota de contribución como oposición y nos hacemos cargo con la misma madurez con la que planteamos nuestras diferencias y resaltamos lo aciertos.



