La semana que pasó, en materia política local debe analizarse con especial mesura. Las desaveniencias esgrimidas entre varios actores políticos locales ponen en serio riesgo la instancia de Diálogo institucional.
A nuestro entender reflejan el estado de una cultura política absolutamente ineficiente para actuar en pos del interés colectivo. La forma más elemental para no consensuar nada es descalificar a la otra parte y es esa la dinámica en que se han enfrascado nuevamente tanto el oficialismo como Primero Campana.
Desde esta columna hacemos un llamado a ambas partes para que prime la cordura y actúen en función del bien común: que bajen el nivel de confrontación y, creadas así las condiciones, que Primero Campana retome la mesa del diálogo. Hacemos extensivo este llamado a la Coalición Cívica, la otra fuerza con representación en el Concejo que ha dejado la mesa. Es necesario romper esta dinámica de confrontación en la que nadie tiene razón. La situación que vive el país es nuevamente crítica y eso afecta inevitablemente al Municipio. Los problemas en la Nación y la Provincia se acumulan. Mientras el mundo se prepara para salir de la recesión, nuestro país se enreda en los temas que inventan los Kirchner para distraer a la opinión pública (sea televisación del futbol, ley de medios, disputa con el campo, etc.) y la gente común cae presa de un Estado ausente que deja las calles en manos de grupos ultra ideologizados.
Como si no tuviéramos problemas. Si existiera un "modelo", podríamos o no estar de acuerdo; pero en Argentina no existe un "modelo". Vivimos en un "eterno parche". Cómo plantear temas profundos como la educación para el futuro si le hacen creer a la gente que el problema es el grupo Clarín?.
Estamos destruyendo el Presente por nada a cambio. No estamos generando un futuro para que tengan lugar los sueños y esperanzas de nuestros hijos. Desenterramos a nuestros muertos como meros instrumentos para generar odio y crispación en el presente.
La vida simplemente pasa en un país cada vez más insignificante, alejado del curso central de la Historia. Frente a esto decimos basta. No es mucho lo que podemos hacer desde Campana, pero es algo. Podemos demostrar que es posible ponerse de acuerdo para que gane el bien común.
Podemos generar un ejemplo a seguir en otros rincones de nuestro país. Podemos compartir entre todos el liderazgo hacia un movimiento que marque el camino del diálogo y el respeto. Sin perder nuestras aspiraciones.
Sin renunciar a nuestras identidades. Tal vez en otros lugares se despierten, se despabilen y sigan con nosotros nuestro rumbo. La causa que está por delante debe ser inspiradora para dejar atrás lo pequeño y abrazar hacia adelante lo grande que puede ser el destino de una nación que históricamente supo hacer de la convivencia y el buen trato su forma de vida.
Por todo esto vamos a persistir en el esfuerzo para que el Diálogo no se caiga y de que estén todos los sectores representativos incluidos.



