El mismo año de la ocupación británica de las islas Malvinas, el joven inglés Charles Darwin llegó al país en el bergantín Beagle como parte de una expedición científica y se dedicó a realizar observaciones y a registrar aspectos geológicos, características de la flora y la fauna, los fósiles y las costumbres de los habitantes. No son pocos los estudiosos que señalan que el paso por estas tierras fue determinante para su trabajo posterior: "El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas preferidas en la lucha por la vida", conocido habitualmente como El origen de las especies. Publicado 25 años después de su viaje propuso, en simultáneo con Alfred Russell Wallace, la idea de la selección natural como principal mecanismo de la evolución.
La democracia, cuyo significado ha evolucionado desde Platón hasta nuestros días, presupone en algún sentido un entramado social cuyo fruto es o debería ser un sistema equilibrado de deberes y derechos entre ciudadanos, instituciones y organizaciones. La búsqueda de ese equilibrio no es un proceso lineal, puede tener altibajos pero la resultante tendría que ser la mejor selección de sus cuadros de dirigentes en base a su capacidad, compromiso y temple, para lograr el objetivo del bien común.
La Argentina parece, a veces, sufrir en este campo un proceso inverso. Para algunos es producto de una confabulación de fuerzas externas que nos oprime y no deja surgir lo mejor de nosotros. Para otros, es la consecuencia de una sociedad iconoclasta, que se bombardea con consignas para idiotizarse y transformarse en conformista y pueril. Al tener una masa crítica de dirigentes políticos que no surgen de un proceso de mejora continua, las decisiones que se toman son cambiantes, desafortunadas, personalistas; un claro ejemplo de involución. Esta regresión, no hay dudas, afecta tanto a sus instituciones como a las organizaciones independientes.
La AFA es, como tantas otras, una organización que no escapa a las generales de la ley. Uno de sus departamentos, la selección de fútbol, tampoco. La manera en que se selecciona un técnico, sea un ídolo popular o un profesional, generalmente no responde al proceso de selección natural.
El fútbol es un deporte, un show y un negocio que en el terreno de juego mezcla organización, ingenio e improvisación y que no está excluido del concepto de evolución. Jugar hoy no es lo mismo que hace 20 años por diferentes motivos: el análisis del rival, las técnicas de entrenamiento, la calidad de materiales y escenarios. Ningún director técnico puede asegurar un triunfo ni siquiera un genio con la pelota, como lo fue Diego Maradona. Como consecuencia, no debería cuestionarse la derrota sino la selección natural previa: que méritos, pasado, proyecto, estilo, tienen los candidatos a técnico: ¿quienes deciden y cómo se selecciona?
Como generoso país que somos, no se podrá negar que perfeccionamos la teoría darwiniana en la selección natural de dirigentes. "Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más inteligentes, sino aquellas que se adaptan mejor a los cambios". La frase suena bien pero no es de Darwin. Aunque se le haya atribuido. Obviando ese detalle, es posible parafrasearla y agregar: como tantas veces en el fútbol ... y en la vida de los municipios, provincias y nación.
El autor es alumno del Taller Escuela Mariano Moreno (TEMM), de Periodismo y Comunicación.



