Lo más importante del ámbito político de esta semana, sin duda, ha sido el debate por la ley de medios en la Cámara de Diputados de la Nación.
Al respecto, no me caben dudas que nuestro país, merece una nueva ley de medios de comunicación, porque como todos ya sabemos, actualmente sigue vigente una ley aprobada en la época de la dictadura militar.
Ahora, me llama la atención la urgencia con la cual, el Gobierno Nacional, está intentando aprobarla, ya que es el mismo Gobierno el que está gobernando desde el año 2003; y fueron muchos los proyectos presentados desde ese año hasta la fecha, y nunca fueron considerados.
Además, me resulta extraño la posición extremista del Gobierno Nacional, de no escuchar las posiciones de los distintos partidos políticos respecto de su contenido, y su insistencia en aprobarla, tal cual fue enviada al Congreso.
Respecto al contenido de la ley; sin duda, me interesa mucho la posibilidad de regular los monopolios de los medios de comunicación; creo que es un paso importante para nuestro país, evitar la concentración de la opinión pública en uno o en dos "grandes grupos económicos"; sin embargo, debo decir que me asusta la posibilidad de que el Poder Ejecutivo Nacional pueda concentrar todas las potestades y facultades para reglamentar y decidir todos los aspectos menores de los medios de comunicación, ya que eso puede dar lugar a abusos, excesos y acciones arbitrarias.
Para dar un ejemplo, la ley prevé que el Poder Ejecutivo Nacional mediante la autoridad de aplicación, pueda declarar la caducidad de las licencias de medios; en otras razones, por alterar el "orden constitucional". Esta medida, a mi entender, es inviable para una autoridad de aplicación dependiente del Presidente de la Nación. En primer lugar, porque la declaración de alterar el orden constitucional, es una facultad exclusiva del Poder Judicial, y asumir esa facultad sería violar el principio de división de poderes que establece nuestra Constitución Nacional, y en segundo lugar, porque se le está otorgando una facultad al Presidente, que puede dar lugar a excesos o abusos, y que -en ese caso- se afectarían derechos y libertades que nuestra Constitución Nacional protege, como la libertad de expresión y el acceso a la información.
Es por estas razones, que espero con ansias, que en el Senado de la Nación, se revierta lo vivido con la media sanción en la Cámara de Diputados, debido a que se está eliminando una ley de la dictadura que, en lugar de garantizar el debido ejercicio de los derechos y libertades de expresión y de información; somete su ejercicio a la voluntad del Presidente de turno; lo que resulta un peligro inminente, no sólo por las características del actual Gobierno Nacional, sino que quedarán así plasmadas esas facultades para futuros Gobiernos.



