En la Argentina hay 3,2 millones de adolescentes urbanos. Un millón vive bajo condiciones indignas de salud y con altos niveles de déficit educativo.
La solución para la problemática en los sectores juveniles no es la cárcel, es la educación y el trabajo. Esta declaración es de Guillermo Varela de Libres del Sur de nuestra localidad. Reproducimos aquí un informe realizado, por un medio nacional en donde se detalla en que situación se encuentran hoy los jóvenes, y que se propone desde un espacio de la cámara, en función de esta problemática.
El 50,7% de los adolescentes urbanos vive en hogares que presentan problemas para cubrir los consumos mínimos de alimentación, vestimenta, salud y pago de servicios básicos. El 47,1% vive en casas con al menos un problema de habitabilidad (hacinamiento, vivienda deficitaria, etcétera) y en el cuarto más pobre de la población esta cifra trepa al 80%. El 47,5% tiene déficit en su cobertura de salud. El 41% de los que concurren a los últimos años de la Educación Media (2º y 2º de Polimodal, o 4º y 5º de secundario) no está en el curso correspondiente a su edad, y en los estratos más bajos este número llega al 67%. El 18,5% de los adolescentes urbanos vive en hogares donde se pasa hambre, y en el cuarto más pobre de la población joven este déficit sube al 40%. El 26% trabaja o busca trabajo, y los que consiguen empleo lo hacen en un estado de alta precariedad laboral. Y el 10%, por último -o al menos para no seguir con una lista extenuante-, sufre un déficit educativo que es consecuencia de tener que realizar tareas domésticas intensivas o ayudar a un familiar en un trabajo. Esto es: las obligaciones domésticas y/o laborales les impiden estudiar.
Cualquiera que tome todas estas estadísticas -elaboradas por el Barómetro de la Deuda Social, perteneciente al Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina- y las cruce con el número absoluto de adolescentes urbanos que hay en el país (3.253.000, según datos proyectados de la Encuesta Permanente de Hogares correspondientes al tercer trimestre de 2006) verá que hay un promedio de casi un millón de pibes que vive de manera escandalosamente indigna. Para entenderlo aún con más facilidad: es como si toda la población de La Rioja, La Pampa, Santa Cruz y Tierra del Fuego tuviese a su población bajo la línea de los derechos humanos.
A esta realidad intenta sobreponerse el proyecto de ley nacional de la juventud, cuya campaña -que apuesta a una gran convocatoria- será hoy lanzada a las 19 horas en el Hotel Bauen, con la participación -entre otras- de las asociaciones Miguel Bru, H.I.J.O.S. y Teatro por la Identidad, y también con la concurrencia de Diego Capusotto, Adolfo Pérez Esquivel, Germán Palacios, Juan Palomino y Fernando "Pino" Solanas. "Hoy en día se debate mucho sobre la juventud, y suele armarse una asociación compleja: juventud es igual a inseguridad. Sin embargo, allí donde aparece como ´solución´ la cárcel y la muerte, nosotros vemos la posibilidad de un futuro mejor", explica la legisladora Victoria Donda (ver aparte), quien viene trabajando en este proyecto ley junto al también legislador nacional Jorge Cevallos, compañero de militancia del Movimiento Libres del Sur.
El proyecto de ley cuenta con los aportes de organizaciones como el área Juventud de la CTA, Raquel Wittis, la Red No a la Trata, el Serpaj y hasta la organización Scouts Argentina, y propone -entre tantas cosas- crear un sistema nacional de salud juvenil (quienes no tengan seguro de salud podrán solicitar su inclusión en cualquier obra social existente en el Registro Nacional de Obras Sociales); establecer políticas que permitan a los jóvenes el acceso a la vivienda y a fuentes de crédito; garantizar el primer empleo; controlar el trabajo en negro; y garantizar el ingreso, la permanencia y el egreso en el sistema educativo, otorgando prioridad a los jóvenes de bajos recursos económicos.
Si en un futuro este proyecto se aprobara, los jóvenes podrían finalmente dedicarse a satisfacer las premisas propias de esta etapa de su vida. ¿Cuáles son? Según el Barómetro de la UCA, la adolescencia es una etapa caracterizada por la ampliación de los intereses y de la conciencia de lo problemático. "Los jóvenes -dice el informe- se preguntan por los grandes temas del hombre, como el amor, la libertad, la muerte. Surgen cosmovisiones y valoraciones que llevan a cuestionar a la sociedad, el mundo político en general, los mandatos de la propia tradición familiar y el ámbito escolar".
Hoy, sin embargo, estas preguntas vitales quedan eclipsadas por las dudas de la subsistencia.
OPINIÓN
Un futuro mejor
María Victoria Donda (Diputada nacional, coautora del proyecto de ley nacional de juventud)
Suele armarse una asociación compleja: juventud es igual a inseguridad. Sin embargo, sólo el uno por ciento de los delitos que se cometen son protagonizados por jóvenes. Por eso, allí donde aparecen como "solución" la cárcel y la muerte, nosotros vemos la posibilidad de un futuro mejor. Los jóvenes son quienes están más expuestos a la trata de personas; el 50% de los que comienzan el colegio secundario lo abandona; y sólo en la provincia de Buenos Aires 400 mil jóvenes no consiguen trabajo y tampoco están contenidos por el sistema educativo. En definitiva, hoy cosechamos los resultados de un Estado que vulneró especialmente los derechos de esta franja etaria durante toda la década del noventa. Como se ve, los problemas de los jóvenes y sus consecuencias sociales no son problemas aislados. Entonces, la solución deberá ser integral.
Guillermo Varela nos decía "Hay que trabajar para incluir a los jóvenes, el primer empleo, la primera vivienda, la planificación familiar, y otros ejes están en el marco de la ley, esperamos el apoyo de todos, los sectores ya que entendemos que la situación económica va empeorando y con ello, los sectores mas vulnerables, sufren mas la exclusión. Por ello vamos a presentar la ley en Campana y debatirla con todos aquellos que deseen aportar ideas para mejorarla."



