La deforestación afecta directamente sobre la rica flora y fauna que poseen los bosques y selvas, provocando desequilibrios ecológicos en los ecosistemas y poniendo a miles de especies al borde de la desaparición.
En las ciudades, la poca protección y la falta de arbolado, impacta sobre nuestra salud ya que cientos de gases emitidos por maquinas no son absorbidos rápidamente y se mantiene en el aire. Los espacios verdes pierden su territorio en pos del cemento y las grandes construcciones y estéticamente la ciudad se empobrece.
En Sudamérica, cada vez más bosques y selvas tropicales son convertidos en campos de soja para su posterior exportación, por el alto precio que tienen en el mercado internacional de granos.
Así y muy relacionado a lo anterior las zonas de Formosa, Chaco, este de Salta, de Jujuy, de Tucumán, de Catamarca y de La Rioja, todo Santiago del Estero, norte de San Luis, de Córdoba y de Santa Fe y noroeste de Corrientes, están siendo destruida: allí se produce cerca del 70% de la deforestación anual de todo el país, y su región semiárida se encuentra al borde de la pérdida total de sus bosques.
Por estos días vemos como los incendios forestales causan la pérdida de una masa de árboles y vegetación muy importante. Así cada año una superficie estimada en 350 millones de hectáreas sufre daños por incendios (en América), de los cuales más del 80% son provocados por el hombre.
Por eso es importante promover las acciones individuales ya que así podemos aportar desde nosotros mismos y bajar el impacto de tanta destrucción; que dicho sea de paso nosotros mismos ocasionamos y de alguna manera demandamos.
En pocos días será conmemorado el Día del árbol y como decíamos la semana pasada la mejor manera de festejarlo es plantando uno.
En el fondo de tu casa, en la vereda o en la escuela, cualquier lugar es bueno, plantá un árbol.



