Buenos Aires, (NA)- El titular de la CGT, Hugo Moyano, respondió ayer duramente a los cuestionamientos que recibió de los llamados "gordos" de la central obrera, a los que acusó de tener "cara de piedra", y como contrapartida sostuvo que no renunciará a la conducción sindical.
"No renuncio", aclaró el líder camionero, que dijo estar "podrido" de las amenazas de los gremios opositores a su conducción de no asistir al Consejo Económico y Social, y advirtió: "Si ellos no quieren venir, que no vengan".
La contundente respuesta de Moyano dejó a la mayor representación gremial del país al borde de una nueva ruptura interna, a poco más de dos años de la finalización del mandato del camionero al frente de la CGT.
Pero, según confiaron fuentes consultadas por NA, los antimoyanistas ingresaron en un compás de espera y aguardarán una señal del Gobierno -destinatario final del mensaje beligerante hacia el interior de la CGT- en respuesta a su reclamo de integración en los acuerdos salariales.
Como contragolpe, Moyano dijo que de los "gordos" critican como "si vinieran de otro planeta", y los acusó de haber estado "debajo de la cama" durante la dictadura militar y de haber apoyado a los "gobiernos neoliberales".
Además, señaló que sus rivales son "una minoría" en el Consejo Directivo de la central obrera y defendió su decisión de convertirse en el interlocutor de la CGT en el diálogo con el Gobierno nacional.



