El efectivo Pablo Sanhuesa quedó ayer formalmente detenido por el crimen del periodista deportivo luego de negarse a declarar ante la Justicia que determinó que la víctima fue asesinada de un sólo balazo y por la espalda.
La Justicia dispuso ayer la prisión preventiva del policía bonaerense Pablo Martín Sanhuesa por el homicidio calificado del joven Juan Cruz Marques, al que disparó "desde atrás" a la salida de un boliche en la ciudad de Zárate. Así lo determinó la jueza de garantías Nº 2 de Campana, la Dra. Aleli Nieves Kalf. El presunto homicida se negó a declarar ayer ante la fiscal.
La fiscal de la causa Andrea Palacios confirmó ayer esta determinación en conferencia de prensa.
El imputado de "homicidio calificado por ser cometido por un integrante de una fuerza de seguridad y agravado por el uso de arma de fuego" quedará alojado en una sede de Gendarmería, cuyos peritos trabajan en el caso por orden de la fiscal, en lugar de los de la Policía Científica bonaerense.
En caso de ser encontrado culpable por el delito que se le imputa, el ahora ex policía podría ser condenado a prisión perpetua.
Otro agravante en el accionar del acusado podría llegar a ser lo que confirmó ayer por la tarde el informe preliminar de la autopsia al cuerpo de Márques que indicó que murió al recibir un balazo cuando estaba de espalda.
Según las fuentes judiciales, los peritos establecieron que el tiro penetró por uno de sus glúteos y se alojó en la cavidad estomacal de la víctima, que también presentaba lesiones en la cabeza por golpes.
En tanto, durante toda la jornada, la fiscal Palacios y sus funcionarios tomaron varias declaraciones testimoniales de jóvenes que estuvieron presentes el domingo en el lugar del hecho.
La instructora judicial contó que, de acuerdo a los testigos, el policía "habría ingerido bebidas alcohólicas en interior de un boliche bailable" hasta poco antes del crimen. En ese sentido, la fiscal dijo que, según el estudio médico, el efectivo "tenía aliento etílico", aunque el acusado "se negó a hacerse la extracción de sangre para la posterior pericia", lo que es "un indicio en su contra".
Hasta el momento, la única explicación extraoficial que brindó el acusado apenas fue aprehendido fue que él salió a perseguir a una persona que le robó un bolso del auto Fiat Duna color rojo de un amigo, en el que en ese momento descansaba.
No obstante, Palacios aclaró que "por el momento la fiscalía descarta totalmente la posibilidad de que la víctima haya participado en el robo", hecho que tampoco se pudo acreditar aún.
La fiscal confirmó que en la esquina de donde fue atacado el periodista deportivo se encontró tirado el bolso de Sanhuesa que éste dijo que le habían robado. Según la fiscal, el efectivo policial efectuó "al menos tres disparos, algunos de una vereda a la otra, poniendo en riesgo la vida de mucha gente".
"Fue un caso de gatillo fácil", expresó Vesna Ravnik, la madre de la víctima, que también cuestionó el hecho de que Sanhuesa se haya recibido como policía con sólo seis meses de instrucción.
La falta de preparación también fue criticada por el comisario general Salvador Baratta, jefe de seguridad de la zona norte de la provincia de Buenos Aires. Scioli, en tanto, consideró que Sanhuesa "es un doble asesino, porque mató a una persona y lo hizo con un arma provista por la Policía" y que desde su gobierno "se instrumentarán todos los mecanismos para que este oficial tenga el máximo castigo".
Marques (26) fue asesinado el domingo por la mañana en la calle 19 de Marzo, entre Noya y Ameghino, pleno centro de Zárate, cuando regresaba a su casa luego de festejar el Día del Amigo, en el pub Self.
A pocos metros de allí, está situado el boliche "Lamónica", donde Sanhuesa (27) y un amigo suyo, también policía y dueño del Fiat Duna rojo, habían ido a bailar. Leandro Mila, empleado del local, dijo este lunes que Sanhuesa no trabajaba allí como personal de seguridad, que había ido como "un cliente más" y que no pudo haber ingresado armado porque los custodios no lo permiten.
Para los investigadores aún no se determinó si el imputado salió del boliche o del interior del vehículo, estacionado a 50 metros de la escena del crimen, momentos antes de disparar su pistola reglamentaria, con la que prestaba servicios en la comisaría 1ra. de Tigre
Márquez era el único hijo de una tradicional familia de Zárate. Su padre, un conocido basquetbolista que desarrolló su carrera en el Club Independiente de Zárate, estaba en el sur del país cuando se enteró del asesinato, y ayer regresaba en avión a su casa. Mientras, su madre, Vesna Ravnik, esperaba que le entregasen el cuerpo de su hijo. Márquez, fanático de los Redonditos de Ricota, Sumo y Led Zeppelin, era muy querido en la comunidad que ayer se encontraba conmocionada con su asesinato.
"Era un chico intachable, que no tuvo nada que ver con el supuesto robo. Repudiamos lo que pasó. Nos da mucha vergüenza. A pesar de que fue una acción personal, no de la fuerza, siento vergüenza por los demás efectivos que sí hacen las cosas bien ", sostuvo el superintendente de Seguridad de Zona Norte de la policía bonaerense, superintendente Salvador Baratta.
Márquez cayó gravemente herido a unos 100 metros del auto del policía y ante la vista de una gran cantidad de personas que salían de bailar.
Para los pesquisas, todo indica que Márquez no atacó en ningún momento al efectivo y que no tenía armas ni antecedentes penales. Los testigos declararon que sólo vieron disparar al efectivo que, además, antes de tirar le pegó a la víctima en la cabeza.
Hasta el momento, no hubo personas que hayan visto el supuesto robo al policía o a una agresión contra éste.
Las autoridades policiales sostienen que el estudiante de periodismo deportivo fue ejecutado.



