Es una pregunta común y repetida. Generalmente los jóvenes, son los insatisfechos con la respuesta técnica acerca, ¿a qué o por qué se le decía rincón? Y a eso le suman la duda ¿porqué Campana y no Luis y/o Eduardo Costa?, que fueron los inspiradores del asentamiento poblacional
Las respuestas que surgen son varias, pero no todas llegan a satisfacer:
1) Homenajear a los hermanos Costa es algo que se deja de lado por:
a) por los mismos Costa, en primera instancia, ya sea por ética, por humildad, por modestia, o según criterios del autor del trabajo, eran concientes que a causa de sus propias conductas personales, públicas y privadas, a su participación política, ya se les tenía por asegurado un lugar en la memoria colectiva, y fundamentalmente, en la de las clases dominantes, (que era en realidad lo que les importaba), que para nada les desvelaría semejante monumento megalítico para tener un lugar en la historia.
b) Una vez fallecidos, se peguntarán ¿por qué los propios pioneros pobladores, no buscaron ponerle su nombre al pueblo? La respuesta se presume, sería que en el período que fallecen ambos hermanos, (entre 1897 y 1902), fue una etapa en que el poder político y económico de la familia Costa estaba en declinación. Incluso ya había sectores de la población que se oponían a su hegemonía, y que esos enfrentamientos llegaron a derramamientos de sangre, como se corroborará más adelante
2) Por otra parte las decisiones u órdenes, solamente tienen cabida, si los que deben obedecer, están convencidos que hay un reconocimiento a la voluntad general o por lo menos mayoritaria.
En este caso fue la voluntad popular la que mantuvo vigente el nombre por más de 100 años, rescatando aquel que nombraba al comerciante Álvarez Campana, de allí que la incógnita siga vigente.
¿Por qué Campana y no cualquiera de los otros propietarios, antes y después de él?
De hecho todos aquellos que contribuyeron a repetir de generación en generación y mantener en la memoria colectiva el nombre de Campana han desaparecido y no han dejado documentos que justifiquen tal conducta, hecha costumbre.
Sin embargo, no hay ninguna de respuesta que satisfaga la inquietud de conocer a ciencia cierta el origen y las razones de su elección.
Si se analiza considerando a sus propietarios, a partir de afinidades y disparidades, se puede sostener que:
a) del Águila y Lómez, eran militares y no existieron en sus conductas en relación con la hacienda, ninguna que excediera, el mínimo esfuerzo y extraer el máximo de ganancias, que sirvieran a engrosar sus exiguas fortunas personales. En este marco, se puede asegurar, que con actividades predadoras, no se implementaron acciones algunas que tuvieran impacto en lo social y lo cultural.
b) Tanto el hijo de Lómez como Escola, si bien eran individuos insertos en la comunidad religiosa católica, no modificaron en lo más mínimo, la explotación anterior. Sin embargo con Cayetano Escola, se introdujeron los primeros esclavos negros en la zona, en franca contradicción con lo que supondría, tendría que tener un individuo, signado por las piadosas conductas, de ser un cura católico.
c)Escalada, Arriola, Martínez y Villanueva acceden al la propiedad de la tierra, en un período en que el valor de la tierra, era relativamente rentable, sin embargo ellos la sumaron a la especulación y la concentración de su propiedad, proceso similar a la que sufrieron otras regiones provinciales en la época en que Don Juan Manuel de Rosas, gobernó con mano de hierro, la provincia y la Confederación.
d) Frente a estos tres modelos de propietarios, surge la imagen de Don Francisco Álvarez Campana., que representa un modelo de patrón diferente.
1)Por su actividad, ya que es un burgués, un civil;
2)Porque las prácticas productivas dejan de ser meramente ganaderas depredadoras y se suman actividades productivas agrícolas y fruti-hortícola;
3)Los excedentes de producción y sus ganancias monetarias, no se sumaban a su fortuna personal, sino que iban a ser destinadas al mantenimiento de un hogar de niñas huérfanas y jóvenes sin familia, en la ciudad de Bs.. As., (vecino a la Iglesia de la Merced, en Reconquista y Tucumán). Como consecuencia de esta acción, y ajenos los avatares personales de su vida privada, en los que no faltaron ni agravios, ni acusaciones, ni cárcel, ni difamaciones, en las que se lo acusa de varios hechos, desde el enriquecimiento ilícito, hasta estupro y de aprovecharse, de las jóvenes solteras que residían en su asilo, causa ésta del disgusto, que le ocasiona la muerte por un infarto cardíaco. La sabiduría popular, lo antepone y/o jerarquiza, entre los otros dueños del solar, y se mantiene la costumbre de denominar Rincón de Campana, al lugar, porque en su persona coinciden algunas circunstancias interesantes:
I.El hecho de ser comerciante lo acerca más al trato con los sectores populares, que a las clases dominantes coloniales, los militares y eclesiásticos.
II.Sin embargo lo suyo tiene mucho de militar, pues la ocupación efectiva del solar, ahuyentó a los aborígenes, por otra parte escasos, pero que no dejaban de ser un problema recurrente durante años.
III.Lo suyo también tuvo un alto contenido cristiano, no ya del que se encarga de la prédica, pero se enriquece a costa del Estado, la Iglesia y el pueblo, sino la del individuo que antepone la solidaridad, como respuesta a las desgracias personales o las injusticias sociales.
Con todo esto, se puede hacer la siguiente reflexión que con certeza se puede contestar que la respuesta a la cuestión sería: la un verdadero acto de justicia que le hicieron los hombres, a un gran hombre…
El autor es profesor de Historia en el Taller Escuela Mariano Moreno (TEMM), de Periodismo y Comunicación.



