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domingo, 10/may/2026 - 05:01
 
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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 05/jul/2009 de La Auténtica Defensa.

Cara o Ceca:
Igual, pero diferente
Lic. Sebastián Terrizzano




Un día, Kafka se encuentra con una niña que estaba llorando a lágrima viva. le pregunta qué le ocurre, y ella contesta que ha perdido su muñeca. Él se pone inmediatamente a inventar un cuento para explicarle lo que ha pasado. "Tu muñeca ha salido de viaje ", le dice. "Y tú cómo lo sabes?", le pregunta la niña. "Porque me ha escrito una carta", responde Kafka. La niña parece recelosa. "Tienes aquí la carta?" , pregunta ella. "No, lo siento", dice él, "me la he dejado en casa sin darme cuenta, pero mañana te la traigo.". Es tan persuasivo que la niña ya no sabe qué pensar. ¿Es posible que ese hombre misterioso esté diciendo la verdad?

"Kafka vuelve inmediatamente a casa para escribir la carta. No es cuestión de defraudar a la niña. Si se le ocurre una mentira bonita y convincente, podrá sustituir la muñeca perdida por una realidad diferente; falsa, quizás, pero verdadera en cierto modo y verosímil según las leyes de la ficción.

"Al día siguiente, Kafka vuelve apresuradamente al parque con la carta. La niña lo está esperando y como todavía no sabe leer, él se la lee en voz alta. La muñeca lo lamenta mucho, pero está harta de vivir con la misma gente todo el tiempo. Necesita salir y ver mundo, hacer nuevos amigos. No es que no quiera a la niña, pero le hace falta un cambio de aires, y por tanto deben separarse durante una temporada. La muñeca promete entonces a la niña que le escribirá todos los días y la mantendrá al corriente de todas sus actividades.

A lo largo de tres semanas Kafka fue diariamente al parque a leerle otra carta a la niña. La muñeca crece, va al colegio, conoce a otra gente. Sigue dando a la niña garantías de su afecto, pero apunta a determinadas complicaciones que han surgido en su vida y hacen imposible su vuelta a casa. Poco a poco, Kafka va preparando a la niña para el momento en que la muñeca desaparezca de su vida por siempre jamás. Procura encontrar un final satisfactorio, pues teme que, si no lo consigue, el hechizo se rompa. Tras explorar diversas posibilidades, finalmente se decide a casar a la muñeca. Describe al joven del que se enamora, la fiesta de pedida, la boda en el campo, incluso la casa donde la muñeca vive ahora con su marido. Y entonces, en la última línea, la muñeca se despide de su antigua y querida amiga.

"Para entonces, claro está, la niña ya no hecha de menos a la muñeca. Kafka le ha dado otra cosa a cambio, y cuando concluyen esas tres semanas, las cartas la han aliviado de su desgracia. La niña tiene la historia, y cuando una persona es lo suficientemente afortunada para vivir dentro de una historia, para habitar un mundo imaginario, las penas de este mundo desaparecen. Mientras la historia sigue su curso, la realidad deja de existir."

Cuantas veces podemos quedarnos detenidas en un duelo doloroso e interminable donde las vivencias gratificantes no logran salir a la luz, porque todo esta teñido por una mirada oscura y pesimista. O en otras ocasiones podemos darnos la posibilidad de reescribir la historia. En mi opinión la tarea que nos compete como analistas no esta muy alejada de de lo que muestra esta historia. Nuestra labor es muy similar; intentando ayudar a que cada paciente no niegue el conflicto, que lo acepte y facilitarle herramientas para que construya un universo a la medida de su necesidad emocional.

Para consultas o comentarios escribir a caraoceca@hotmail.com


 
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