Sr. Director:
Agradezco la publicación de la siguiente carta en el espacio del Correo de Lectores:
Esperando el impacto
En general estamos acostumbrados a manifestar en exceso nuestras disconformidades, tiene "algo" de fundamento con empresas privadas donde pagamos un servicio, también en organismos estatales que son creados para cumplir ciertas funciones y son ineficientes, pero en exceso? Creería que no, incluso es saludable que así no sea, pero es muy difícil para nosotros "argentinos" eufóricos encontrar el punto donde no serlo, quizás ser tan pasionales sea una característica que nos brinda esa capacidad de soportar tantos cambios y crisis, de ser tan resilientes diríamos los que nos orientamos hacia la ecología, de tener esa capacidad de volver a nuestro estado original con ciertas adaptaciones. Pero, en esta pseudo evolución, estamos perdiendo esa capacidad de discutir ideas solicitando lo que nos corresponde?, en "reclamar" la acción de organismos en cuestiones que los implica?, ojalá que no!, y ojalá que podamos transmitir a nuestras generaciones futuras que discutir ideas es diferente a pelear, que fundamentarlas a través del diálogo es muy importante, es algo que día a día sigo aprendiendo, será mi condición de futuro padre!.
Me he dispersado en el fín de este pequeño reconocimiento, hace 2 semanas que los vecinos de Otamendi padecíamos el ruidoso (muy ruidoso) martillo neumático de un nuevo taller de no sé que servicio para camiones, hace poco tiempo que vivo en este barrio y realmente me llamaba mucho la atención las incipientes quejas de vecinos que parecíamos dormidos, que parecía que estábamos "esperando el impacto" para reaccionar, pero no tardaron en escucharse. Mientras tanto esa euforia que crece por dentro no pudo más con mi paciencia y fui a manifestar mi inquietud con el encargado del taller cuya respuesta, con la mano en su mentón como ese famoso griego pensante fue "dejame ver donde lo puedo llevar", sin embargo pasaron las semanas y nada, pero un domingo por la mañana cuando todo el mundo quería descansar al compáz del martillo neumático fue cuando comenzó la pequeña organización vecinal, ahí fue cuando nos comunicamos con el nuevo Cuerpo de Protección ("Ci.Mo.Pu") y nos derivaron a la oficina de ambiente de la municipalidad que en cuestión de días solucionó el problema y trasladaron el martillo. Por suerte aún existen medios donde canalizar nuestras inquietudes y obtener respuestas que nos dejan conformes, reconocerlos es saludable para todos. Transmitir la capacidad de dialogar a nuestras generaciones futuras también es parte de una palabra que tantas veces se utilizó vacía de contenido: "Sustentabilidad". Nuestro agradecimiento a los organismos que funcionan en nuestro municipio y esta muestra entre nosotros los vecinos que no estamos "totalmente" dormidos.
Dario. S. Ceballos
DNI 27.241.616
Forlani 65



