Buenos Aires (Especial de NA) -- La decisión del gobierno de Cristina Kirchner de no postular al embajador Rogelio Pfirter para conducir la estratégica Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), provocó ruido en el ambiente diplomático y dejó al descubierto los vaivenes de la política exterior argentina en las últimas décadas.
El debate se desencadenó luego de que el egipcio Mohamed el Baradei desistiera de ser reelecto por cuarto mandato al frente de la AIEA, lo que ubicaba en una posición expectante a Pfirter, actual titular de otro organismo clave de la ONU, la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ). Sin embargo, para entrar en competencia la candidatura del argentino debía ser presentada formalmente por el Gobierno de Cristina Kirchner, antes del 27 de abril, lo que no ocurrió por diferencias "ideológicas" con Pfirter.
Como era de esperar, esta decisión de la Casa Rosada generó el rechazo en distintos sectores diplomáticos que recelan de la política exterior kirchnerista, especialmente aquel vinculado con los espacios de poder en los `90.
Desde el inicio no fue fácil la relación de la administración K con "La Casa", como se conoce a los círculos diplomáticos tradicionales de la Cancillería, cuyos usos y costumbres se dieron de bruces con los modales de Néstor Kirchner.
Esas fricciones afloraron, por ejemplo, cuando Jorge Taiana denunció a funcionarios del ministerio por maniobras con la importación de automóviles a través de licencias diplomáticas. Con Cristina la cosa cambió, pero la situación de Pfirter fue ideal para la reaparición de esos recelos.
"De todos los candidatos para el OIEA, el argentino es el que cuenta, holgadamente, con mayores apoyos internacionales, basados en su trayectoria profesional y vasto conocimiento de la especialidad. Sólo falta el respaldo de su gobierno, el nuestro", protestó Andrés Cisneros, vicecanciller de Carlos Menem.
Diego Guelar, secretario de Relaciones Internacionales del PRO, y ex embajador argentino ante Estados Unidos en los 90, profundizó en esa línea: "Ejercer la dirección de uno de los organismos más importantes y sensibles del mundo sería un reconocimiento por el rol cumplido por la Argentina en el campo de la utilización pacífica de la energía nuclear desde los 50’s".
Pfirter es desde hace siete años el encargado de conducir un organismo que integran 184 países y que se ocupa de controlar parte del arsenal mundial de destrucción masiva.
Desde La Haya maneja un cuerpo de 300 inspectores, monitorea los arsenales de Estados Unidos y Rusia, por ejemplo, y su desempeño, recibió múltiples reconocimientos. OIEA
Su llegada a la OIEA comenzó a ser mencionada el año pasado por agencias internacionales de noticias, provistas por fuentes diplomáticas no identificadas, aunque para la Casa Rosada y el Palacio San Martín, se trató de una autopostulación.
El año pasado Noticias Argentinas entrevistó a Pfirter, quien prefirió no hablar de su candidatura a la OIEA. Simplemente se mostró orgulloso que su nombre apareciera en la lista. Seguramente sabría de antemano la negativa de Buenos Aires.
Inicialmente, los países que presentaron candidatos para ocupar el máximo sillón de la OIEA son Japón, que propuso a su representante permanente ante el AIEA, Yukiya Amano, y Sudáfrica, que postula a su embajador Abdul Minty.
El reemplazante de El Baradei, premio Nobel de la Paz en 2005, ya debería haber sido electo, pero ante la falta de consenso, surgieron en las últimos días otros postulantes: un belga, un español y un esloveno.
La Argentina apoyó al sudafricano como el resto de los países en desarrollo, confiaron fuentes oficiales, quienes justificaron la decisión de "vetar" a Pfirter.
"Fue embajador en Londres en los 90, muy cercano al Reino Unido y muy amigo de las potencias", adujo una alta fuente ministerial, quien remarcó que Pfirter fue uno de los que diseñó la política exterior menemista, alineada o sometida -según quien cuente la historia- al primer mundo.
Entienden que el pensamiento del diplomático en la materia va a contramano de la actual política exterior.
Además, recordaron que el país tiene una controversia con Irán (por el atentado a la AMIA) y el principal dossier de la OIEA es aplicar sanciones a Teherán por su plan de proliferación nuclear, lo que pondría al país en una situación difícil". La república islámica, también, es un aliado estratégico de Venezuela.
Hay otras razones: el Gobierno tiene expectativas de liderar otras organizaciones de la ONU como la FAO -la Organización para la Alimentación y la Agricultura- o la UNESCO y considera que acceder a la cúpula de la OIEA invalidaría esas ambiciones.
También sostienen que los países en desarrollo y especialmente Brasil no quieren al ex embajador en Londres.
Con razones de uno y otro lado, lo único claro es la falta de una directriz en política exterior que atraviese a todos los gobiernos, una falencia histórica de la Argentina.
La entrada y salida al movimiento de los No Alienados, los distintos modos de acercamiento a Estados Unidos, con relaciones carnales incluidas, y el abordaje oscilante de la cuestión Malvinas son muestras del sube y baja diplomático.
En Sudamérica, Brasil se exhibe como la antítesis.
GP/JC
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Lo único que surge claro de la polémica por Pfirter es la falta de una directriz en política exterior que atraviese a todos los gobiernos, una falencia histórica de la Argentina.



