Preguntarse sobre cómo se lleva a cabo el proceso de evaluación en la escuela actual, no es anecdótico o simplemente curioso, sino que al hacernos esta pregunta, nos encontramos con la dificultad de enfrentarnos a cuestiones del tipo: ¿Cómo saber si un alumno esta realizando un aprendizaje significativo? ¿Cómo saber si está aprendiendo a aprender o solamente aprendió lo que se pretendía enseñar?
La finalidad de la evaluación no es solo clasificar al alumnado. Tradicionalmente, la evaluación, ha estado signada por la identificación del error, la sanción y la corrección. Es en este punto en el que vamos a centrarnos, ya que creemos que evaluar es una instancia que abarca e implica mucho más que una mera clasificación cuantitativa.
La evaluación es parte de un proceso amplio de desarrollo y crecimiento que potencia el mejoramiento de la vida institucional. Desde la innovación que está sucediendo respecto del curriculum, la evaluación debe ser mutua, reflexiva y compartida, garantizando así. la posibilidad de una acción concreta por parte del alumnado tanto como de los docentes. De esta forma el proceso de evaluación adquiere el valor de una actividad formativa desde la que es posible introducirse en una nueva situación de aprendizaje y se convierte en una evaluación auténtica.
Una evaluación auténtica queda conectada con el sentido de globalización reflejado en los proyectos de trabajo y con la fundamentación pedagógica del curriculum. Este tipo de evaluación tiene, además, un beneficio adicional ya que exige a los alumnos que se superen a sí mismos al tiempo que les brinda la oportunidad de desplegar el dominio y la comprensión de! conocimiento, obligándolos a poner en práctica la capacidad de transferencia y comprensión, dos intereses primordiales de la innovación curricular.
En las aulas en las que se privilegia la evaluación auténtica, esta se distingue muy poco del resto de las actividades. Los niños son evaluados en base a la riqueza de su pensamiento y a las actividades de aprendizaje en las que están participando.
La enseñanza, el aprendizaje y la evaluación; se fusionan pues en una única actividad que no presenta fisuras. El producto puede ser un examen escrito que demande poco tiempo, una carpeta en la que los alumnos guardan sus trabajos, cuadernos en los que se registran las tareas de todo un trimestre o un proyecto en el que participan de a pequeños grupos y cuya elaboración puede requerir un día, una semana o incluso más tiempo. Creemos que el momento más relevante de cualquier evaluación, es aquel en el que los alumnos comunican lo aprendido, para ello, es necesario ofrecerles herramientas que les permitan plasmar los resultados del proceso; ya sea en forma escrita o en forma oral.
La pregunta que nos planteamos queda entonces respondida ampliamente: la instancia de evaluación auténtica nos permite corroborar si nuestros alumnos están realizando el aprendizaje significativo esperado y verificar que están aprendiendo a aprender.
Agradecemos a nuestro equipo docente por generar instancias de evaluación auténtica.
Colegio Siglo XXI



