Buenos Aires (Especial de NA) -- ¿Qué pasó en el país para que un hombre denostado hasta hace poco por buena parte de los cultores de la política doméstica recibiera, ahora, honores de gran parte de la sociedad?
¿Pueden ser el comienzo de un cambio, esas fotos de una sociedad reunida para llorar y aplaudir a aquel que hace una década se sentía amordazado por los mercados financieros, ya que cada vez que hablaba se derrumbaban todas las cotizaciones?
Seguramente es prematuro decir que el masivo y conmovedor adiós que recibió Raúl Alfonsín pueda alumbrar otro camino en la política argentina, sumergida siempre en el pantano de la postración.
Además, la envoltura de emoción que produjo la partida del ex presidente pudo reflejar cierta nostalgia por una tierra de dominio de los valores y la esperanza frente a la llegada de la democracia.
Sin embargo, a nadie le puede pasar inadvertido que las miles de personas que acompañaron los restos de ese hombre controvertido, pero humilde y demócrata, escribieron un claro mensaje para la dirigencia política.
"Quien quiere oír que oiga", dice una canción de Lito Nebbia, y cuaquiera puede equivocarse mal si no hace una lectura correcta sobre la gran cantidad de jóvenes frente al Congreso reunidos para una despedida, pero también bregando por otro futuro.
Es que siempre se abogó por un gran acuerdo nacional para solidificar los cimientos de otro país, pero estos deseos naufragaron en las aguas de la inmediatez política y económica.
Si ir demasiado lejos, la presidenta Cristina Kirchner ya propuso un gran Pacto Social, un pretencioso Acuerdo del Bicentenario y hasta la conformación de un Consejo Económico y Social.
Nada se concretó y sólo este Consejo podría ver la luz luego de las elecciones del 28 de junio, aunque en un marco de desconfianzas mutuas, con una economía con demasiadas dudas, y sin conocer aún si el campo querrá participar.
La discordia de siempre
De hecho, si al final la Mesa de Enlace del agro no dice presente, ese Consejo habrá sido otro intento en vano.
Los rencores entre Gobierno y campo siguen a flor de piel, más ahora que los dirigentes agrarios no pudieron percartarse a tiempo de algo que muchos vieron: que fueron arrastrados de nuevo a la rutas para un desgaste crucial de esta forma de protesta.
Varios de ellos de las primeras líneas se meterán de lleno en la política e integrarán las listas de diputados, claro está, antioficialistas.
Marío Llambías, de CRA, es tentado por varias fuerzas, como la Coalición Cívica y el PJ disidente de Francisco de Narváez y
Felipe Solá. Todavía no se terminó de decidir, y lo hará a la luz de lo que canten las encuestas.
Carlos Garetto, de Coninagro, formará parte de la nómina radical en Córdoba; y Eduardo Buzzi, de Federación Agraria, tiene diálogo fluido con el socialismo santafesino. En cambio, a Hugo Biolcati, de la Sociedad Rural, se lo ve entusiasmado con su tarea de convencer a dirigentes de que participen del armado de listas en diversos distritos.
Por otra parte, quizás el caudillo muerto produjo el último milagro de unificar a la UCR, para que el partido centenario vuelva a convertirse en una opción válida de poder.
Ese es el espíritu anticipado para la Convención que se realizará en quince días, en Buenos Aires, donde serán perdonados los cobistas, será aprobado el acuerdo con la Coalición Cívica de Elisa Carrió y saldrá el mandato de acercar posiciones con dirigentes como el cordobés Luis Juez.
Deberá también apagar el primer foco de incendio en la provincia de Buenos Aires, donde una Margarita Stolbizer - también salida de la UCR hacia la Coalición Cívica- no termina de remontar vuelo en las encuestas y un Ricardo Alfonsín que pretendería hacer valer el peso de su apellido.
El territorio a conquistar
En la misma geografía, el ex presidente Néstor Kirchner sigue haciendo circular sus dudas acerca de presentarse o no como candidato.
Pero, esta decisión ya la tiene tomada. Es inimaginable pensar que Kirchner se baje del caballo electoral bonaerense y deje casi huérfano, a última hora, a todos los intendentes y dirigentes que apostaron por él, a todo o nada.
Hace difundir que sigue en duda, ante la buena performance que le vaticinan las encuestas a De Narváez.
Allegados de Kirchner consideran que el ex presidente no cree demasiado en esas encuestas, ante el enorme poder de fuego económico con que cuenta el empresario.
El adelantamiento de las elecciones y su candidatura forman parte de una misma estrategia y quedará plasmada en las próximas semanas.
Así que como De Narváez subió en la ponderación de losrelevamientos de opinión --esos en los que Kirchner ahora no cree demasiado--, piensa que su lanzamiento se convertirá en un importante golpe de efecto.
La única duda que se volvió a abrir es si se candidateará para diputado o senador. Esta última, una hipótesis escrita hace dos meses en esta misma columna.
Para ello, se deberá dar paso a una compleja operación que consiste en hacer renunciar al senador-economista Eric Calcagno, quien, a su vez, había asumido la banca que dejó la presidenta Cristina.
La jugada de tinte ajedrecístico no sólo será compleja de implementar, sino que puede aparejar cuestionamientos constitucionales.
No en vano, han desfilado por la Quinta de Olivos diversos constitucionalistas, quienes no han tenido uniformidad de criterios.
Si, finalmente, logra convertirse en senador, y si la composición de la cámara le es favorable -algo que todo analista pone en serias dudas- podría quedar en la línea sucesoria de la Presidenta, claro que detrás del presidente provisional, Julio Cobos.
Un similar ninguneo kirchnerista sucede en la provincia de Santa Fe, donde el gran candidato es Carlos Reutemann, según coinciden todas las encuestas.
Pero, el titular del Frente para la Víctoria en Diputados, Agustín Rossi, no se se baja de su pretensión de ser candidato, y disputaría una interna o asistirá a las urnas, por esa agrupación y sin el sello del Partido Justicialista, a pesar que su intención de voto no alcanza hoy los dos dígitos.
Por razones aún inentendibles, Kirchner no lo hizo bajar de la contienda a su alfil en territorio santafesino.
Quizá, le quiere reducir el precio al ex corredor de Fórmula Uno, ya subido al podio de los candidatos presidenciales para el 2011.
No obstante, tal como viene los números en todo el país, Santa Fe y Reutemann pueden convertirse en el árbitro de un
triunfo o una derrota del oficialimo. Claro que determinar ganadores o perdedores el 28 de junio por la noche, dependerá de las distintas lecturas.
La oposición ya anticipó que deberá ser por la cantidad de bancas.
De ser así, el oficialismo ya perdió porque el Frente para la Victoria es el que más pone en juego y resignaría en Diputados más de una decena, en un escenario en el que se volatilizarán la mayor parte de los votos del campo que apoyaron masivamente a Cristina Kirchner en la elección presidencial. Algunos cálculos dan cuenta de entre 300 y 400 mil sufragios sólo en la provincia de Buenos Aires irán a parar a otras arcas.
En cambio, el escenario más optimista para el Gobierno es que esa misma noche pueda erigirse como la primera minoría.
Varios referentes de la oposición ya lo anticiparon: esa interpretación será como volver a leer "el diario de Irigoyen".
El viejo presidente don Hipólito, quien también murió sin riquezas y acompañado por una multitud, igual que uno de sus herederos directos, Raúl Alfonsín.
dcasal@noticiasargentinas.com
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Los rencores entre Gobierno y campo siguen a flor de piel, más, ahora, que los dirigentes agrarios no pudieron percartarse a tiempo algo que muchos vieron: que fueron arrastrados de nuevo a la rutas para un desgaste crucial de esta forma de protesta.
Habrá el caudillo muerto producido el último milagro de unificar a la UCR, para que el partido centenario vuelva a convertirse en una opción válida de poder.
Es inimaginable pensar que Kirchner se baje del caballo electoral bonaerense y deje casi huérfano, a última hora, a todos los intendentes y dirigentes que apostaron por él, a todo o nada.



