El periodista César Larrondo, de El Diario de Escobar, editó una nota recordando a uno de los basquetbolistas más destacados que pisó las canchas de aquella ciudad, como lo fue Miguel Angel Carchini. El "Chango" radicado en nuestra ciudad y hombre ligado al deporte campanense, llegando incluso a presidir el Club Villa Dálmine.
...Faltaban algunos años para que llegaran los seis leones que iban a ganar el ascenso. El ídolo basquetbolístico todavía no era Andy Lopresti, ni siquiera había llegado el vistoso juego del hijo pródigo del club, Huguito Turilli (Apodado como "El Mago de la calle Colón"). O el chiquilín atrevido y corredor que fue el "Puchi" Stoianoff. O el efectivo ayuda-base tirador Gustavo "Torpe" Alvarez.
Era la época de Miguel A. Carchini, el "Chango". ¡Que jugador, mamita querida!. Pregúntale a Mingo Magnani, a Titi Zabala o al Pichu. Todos los pibes de esa época queríamos ser como él, todos sonábamos con ponernos la camiseta número "10" que usaba el "Chango". ¿Se acuerdan como era?, remera azul entera, maga corta, con dos rayitas hacia el bando en degradé. Los números de color blanco chiquitos en el pecho, más grandes en la espalda. En invierno, aquellos enormes buzos de raso celestes -parecían astronautas-.
Era tal la idolatría que despertaba, que todos en las prácticas de los "Pulguitas" -en esa época todavía no se conocía el concepto de "minibasquet"- usaban en las camisetitas de Racing el número "10". ¡¡¡Huguito Turilli hasta le imitaba la forma de correr!!!. Como jugador era de un nivel superior. Llegó a integrar la Selección de Básquetbol de la Provincia de Buenos Aires. Sí, la de Fruet, "Mandrake" Cabrera, De Lisazo, Cortondo y Monachesi.
Cerebral e inteligente, como le sobraba calidad jamás necesitó golpear a un adversario. Sobrio, muy rápido contragolpeando y sobre todo, su tiro al canasto. Era un verdadero tubo. Le dabas el metro y a cobrar. Te mataba. Un jugador de 20 - 25 puntos por partido. "...Fue un domingo de la década del ´70. La final de un cuadrangular contra Artesanos de Altube, un equipazo de José C. Paz. Parejo, doble a doble todo el juego. ¡Como embocó ese día!. La ovación era estruendosa..."
En esa época al "Chango" lo acompañaron grandes jugadores, olvidar nombrar a alguien sería muy injusto. Estaba la velocidad del Cachi Ferreyra o la potencia debajo del canasto de Omar Zapata, por ejemplo. También en ese tiempo había un torneo en Sunchales, en la provincia de Santa Fé, que se jugaba todos los años. Sportivo competía contra grandes equipos de todo el país. Ganaba y perdía con cualquiera. Siempre de la mano de Carchini. Entrenados por el querido "Turco" Mario Rafael y sentado a las planillas, otra leyenda blanquiceleste: Luisito Plá.
Pero volvamos al "Chango". Para colmo, si algo contribuía a aumentar la idolatría que todos sentíamos por él, era su forma de ser. Muy serio, muy callado. Ni bien terminaba el partido, se zambullía hacia el vestuario. Los chicos queríamos abrazarlo, palmearlo. Atrás de eso, solo había un ser humano tan macanudo como terriblemente tímido. Lo íbamos a descubrir unos años después, al tener ese excepcional honor de poder jugar algunos minutos a su lado. Adentro de la cancha, solo como los verdaderos grandes saben hacerlo, te respaldaba y te alentaba.
Porque también fue un fenómeno afuera de la cancha, siempre ganador, nos encontramos hace pocos días... Me preguntó por todos. Nos se olvidó de ninguno, Porque los mejores amigos se cosechan con el deporte. Al despedirnos nos dimos un abrazo y en ese abrazo del alma estaban todos los que miraban el básquet de aquella época, como el "Toto" Ortelli (a quien nos parece verlo sentadito atrás del tablero que daba a la calle Colón todavía) o Raúl Ferrari o "Cacho" Carrano y todos aquellos viejos socios de Sportivo que nunca se cansaban de aplaudirlo. Y también estaban "Mingo" Magnani, el "Pichu", el "Titi" Zabala y todos aquellos pibes que queríamos usar aquella camiseta. ¡La número "10" de Sportivo Escobar, la que usaba el "Chango" Carchini.



