Hoy queremos acercarles una historia que nos gusta porque esta relacionada con nuestra tarea. La palabra, nuestra herramienta principal que da muestras de expresión de nuestras confusiones y de nuestras ideas. Es principal porque nos permite expresar la transformación de las acciones en pensamiento y es la razón que nos ha permitido la evolución como especie. De la mera acción instintiva tendiente a la supervivencia a una forma de relación distinta. Muy diferente a esa época en que no había palabra y en la que la cuestión era el sálvese quien pueda. Dejamos nuestras palabras para darle paso a las palabras de esta historia: " A pesar de la ascendencia que la palabra tiene sobre la mente humana, muchas personas dudan de la eficacia del mantra o fonema místico para canalizar la energía mental y motivarse espiritualmente. Tal es el caso de un incrédulo personaje que estaba escuchando a un yogui que declaraba:
--Os puedo decir que el mantra tiene el poder de conduciros al Ser.
El hombre incrédulo protestó:
--Esa afirmación carece de fundamento. ¿Cómo puede la repetición de una palabra conducirnos al Ser? Eso es como decir que si repitiéramos "pan, pan, pan", se haría realidad el pan y se manifestaría.
El yogui se encaró con el incrédulo y le gritó:
--Siéntate ahora mismo, sinvergüenza.
El incrédulo se llenó de rabia.
Era tal su incontrolada ira que comenzó a temblar, y furioso vociferó:
--¿Cómo te atreves a hablarme de ese modo? ¿Y tú te dices un hombre santo y vas insultando a los otros?
Entonces, con mucho afecto y ternura, el yogui le dijo:
--Siento mucho haberte ofendido.
Discúlpame. Pero, dime, ¿qué sientes en este momento?
--¡Me siento ultrajado!
Y el yogui declaró:
--Con una sola palabra injuriosa te has sentido mal. Fíjate el enorme efecto que ha ejercido sobre ti. Si esto es así, ¿por qué el vocablo que designa al Ser no va a tener el poder de transformarte?
Y ahí nomás nos trenzamos; ¿cabe qué hablemos del valor de la palabra?
Lic. Patricia Katz; Lic. Sebastián Terrizzano
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