Eran adolescentes que habían terminado la carrera de maestros en Campana.
Entonces era la única escuela secundaria pública ,en muchos kms. ,donde iban los hijos del pueblo, Campana.. Otros de Lima, Zárate, Escobar.
Para asistir debían tomar el ferrocarril ,ahora Mitre, ya que no había casi ómnibus.
Esas vías eran , la comunicación, a veces la única ;pocos usaban o poseían automóviles.
La movilidad social era, hacer el secundario , ya que la docencia pocos y el resto lo usaría en una empresa , otros con exámenes en Bs.As. .Para tener más tarde el bachillerato. Un mínimo podría ir a la Universidad.
Esos jóvenes ,varones y mujeres se unieron ,después de 60 años ,con la falta de más de 10 que estaban donde Dios los colocó..
El resto, en un almuerzo, donde sus canas o sin ellas festejarían el reencuentro, siendo abuelos o abuelas, o con su trayectoria personal.
La comunicación era tanto oral como física. Las vías tenían en algunos, la tecnología informática, en otros, el recuerdo.
Viviendo en Buenos Aires algunos utilizaron el ómnibus por la panamericana, pocos el automóvil porque sus reflejos ya no eran tan rápidos y alguien decidió, el tren.
Ese tren que los llevaba y los traía en una hermosa estación, similar inglesa.
¿Inglesa?
Su puente, de lujoso mármol, con cruce de fuerte madera. Un reloj suizo, colgado en un andén… La sala de descanso con su baño, el kiosco y los diarios bajo el puente…
Los sesenta años cambiaron la imagen.
¿Qué había pasado?
Una guerra, un terremoto. Nada estaba como entonces.
Los ferrocarriles hace muchos años que son argentinos.
Nos pertenecen, muy feliz idea de progreso.
¿Pero, que paso?
Nada era como entonces. Mejor, peor, distinto.
La sala de descanso, cerrada, con candado. El reloj desaparecido con los vidrios de protección quebrados. El mármol roto en parte, no por deterioro, sino para ser robado… Era dinero.
El kiosco cerrado y ¿las paredes?. Graffiti, sucia, falta de pintura.
Mucho dolor, mucha pena de la situación actual. ¿Nos equivocamos?
No, los recuerdos deben ser nuestros, conservarlos y más aun, mejorarlos…
La eficacia del argentino, debe constatarse, aquí en su tierra, no en el extranjero.
No es cuestión de partido político, ni del grupo de poder, elegido o no.
Es autodefensa de lo nuestro.
¿Qué pasó en esos sesenta años sobre los valores morales… qué camino se sembró?
Tonto sería el adjudicar el cambio a un partido político o a otro.
Ninguno, luchó comunitariamente por defender lo propio… Se olvidaron de la colaboración solidaria, de los derechos civiles, de la cooperación para cada pedacito de campana.
Desconozco si es la municipalidad un grupo social, un grupo de amigos.
Si es el Estado Provincial, el Nacional, la Empresa.
¡Pero cambien la imagen de esa estación!
Nos pertenece, es nuestra.
Los partidos políticos, todos tienen un interés común, la calidad de vida de sus vecinos.
Aprendamos a convivir y a hacer mejor ese interés común sin bandería de poder.
El único poder es, el pueblo.



