Buenos Aires, (NA)- El apoyo de la administración de George W. Bush al presidente Néstor Kirchner podría fortalecer la idea de que el Gobierno busque negociar con el Fondo Monetario Internacional un superávit primario de sólo 3 por ciento del Producto Bruto, inferior al reclamado inicialmente por el organismo, que rondaba el 5 por ciento.
Esto permitiría a la administración Kirchner tener mayor margen de maniobra para destinar fondos a inversión pública y otros sectores que permitan reactivar la economía, según razonan cerca del Gobierno.
Esta es una de las cuestiones clave de la delicada negociación que lleva adelante el Poder Ejecutivo, que busca lograr la refinanciación de vencimientos con organismos multilaterales durante los próximos tres años, en lo que se conoce como «roll-over».
Economía aspira a lograr que el monto total de la deuda surgida de estos préstamos refinanciados se mantenga igual en los niveles actuales, de 40.000 millones de dólares.
El ministro de Economía, Roberto Lavagna, inició las conversaciones sobre este punto con John Taylor, el subsecretario del Tesoro de los Estados Unidos, buscando el respaldo de ese país en el directorio del FMI.
El argumento principal que expondrá la Argentina ante los funcionarios del FMI es que a Brasil el Fondo le impuso una meta de superávit fiscal ascendente, que ahora es indicada como una de las causas de la recesión en ese país.
Los técnicos del FMI vienen exigiendo a la Argentina que esa meta se ubique entre el 4, 4,5 y hasta 5 por ciento para garantizar el pago de la deuda a los acreedores externos.
Según trascendió aquí, en la reunión que mantuvieron Lavagna y Taylor, evaluaron los tres puntos principales del acuerdo a mediano plazo que negociará el Gobierno con el FMI.
Lavagna habría manifestado que la intención del Gobierno argentino es negociar un superávit primario que no supere el 3 por ciento del PBI, un punto más que el que rige en el actual acuerdo, que fue sobrecumplido por el Ejecutivo.
Argentina insistirá también en solicitar un período de gracia de al menos tres años en los pagos a los organismos multilaterales de crédito y mantener el stock de la deuda con esas entidades en torno a los actuales 40.000 Millones de dólares.
Lavagna consideró en Washington que la reunión cumbre entre los presidentes Kirchner y Bush dio «un marco interesante para seguir trabajando a nivel técnico» con el FMI y poder alcanzar un acuerdo a tres años de plazo.
El ministro sostuvo también que la reunión con Taylor fue «una continuación de las charlas que se vienen manteniendo desde hace tres semanas» entre funcionarios del área económica de las dos administraciones.
Explicó que el diálogo con Taylor tuvo carácter «técnico» y destacó el interés mutuo de «seguir trabajando» en pos del acuerdo con el organismo multilateral de crédito.



