Buenos Aires, (NA)- El Gobierno nacional se mostró ayer confiado en que el encuentro entre el presidente Néstor Kirchner y su par norteamericano George W. Bush se traduzca en un avance en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional que lleve al cierre de un acuerdo con ese organismo.
Así lo puso de manifiesto el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien se mostró «muy satisfecho» por el resultado de la reunión que ambos jefes de Estado mantuvieron ayer en la Casa Blanca donde, hubo «un apoyo sin condicionamientos» al mandatario argentino, según dijo. «Esto definitivamente genera otro marco para la discusión» con el FMI, puntualizó Fernández, al tiempo que subrayó que «si los países centrales destratan a la Argentina, difícilmente el Fondo la trate de otro modo».
El encuentro entre Kirchner y Bush fue el eje central de la visita que realizó el mandatario argentino a los Estados Unidos y que inclyuó además una agenda de reuniones en Nueva York.
En esa ciudad, Kirchner encabezó un almuerzo en el American Society-Council of the Americas que reúne a los empresarios estadounidenses más poderosos con intereses en Latinoamérica.
El mandatario visitó además el sitio en que estaban emplazadas las Torres Gemelas del World Trade Center, que fueron destruidas en los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001; y mantuvo un encuentro con representantes de entidades judías de los Estados Unidos.
El presidente argentino regresará hoy por la mañana a Buenos Aires, luego de la visita a los Estados Unidos que, según destacaron los principales funcionarios del Gobierno, apuntaló la política oficial, que es fuertemente crítica al manejo que tuvo el Fondo Monetario.
De hecho, en una entrevista concedida al diario israelí Haaretz y difundida ayer por la agencia noticiosa AFP, Kirchner sostuvo que el Fondo «tiene que recordar los errores que cometió en Argentina para no repetirlos».
En ese sentido, recordó que las autoridades de ese organismo «se dedicaron a pasear al ex presidente Carlos Menem en todas las asambleas anuales, sin dejar de decir que era un dirigente ejemplar» por lo que «tienen una parte importante de responsabilidad por lo ocurrido».
El jefe de Gabinete apuntó en la misma dirección cuando, en declaraciones formuladas desde Estados Unidos, señaló: «El esfuerzo por reinstitucionalizar la Argentina, por volver a hacer imperar la justicia y las reglas institucionales están dando buenos resultados».
En ese sentido, el jefe de Gabinete consideró que «cuando (el ex secretario del Tesoro Paul) O’Neill hablaba como hablaba de la Argentina y cuando los mensajes que salían del Gobierno americano eran otros la situación de Argentina era mas difícil; ahora evidentemente hay otra consideración y hay otra visión».
En la víspera, el presidente de los Estados Unidos, George. W. Bush, le sugirió a Kirchner que «pelee hasta el último centavo» en la negociación con el Fondo Monetario Internacional por la deuda externa argentina.
Fernández sostuvo que «durante mucho tiempo la Argentina se presentó a los organismos internacionales con una actitud casi de resignación», pero estimó que ahora se deben buscar «relaciones internacionales maduras, donde la soberanía nacional no se pierda».
Además, señaló que «el tema de la negociación es un tema duro que debe encarar la Argentina» y se pronunció a favor de lograr un «acuerdo con los organismos internacionales y con los acreedores privados que no postergue la necesidad de crecimiento y desarrollo» del país.
Por otra parte, el jefe de Gabinete aclaró que «el presidente Kirchner tiene algunas visiones diferentes con el presidente Bush, pero esas visiones diferentes no pueden condenar al ostracismo a la Argentina». «Uno no puede vivir de espaldas al mundo», afirmó el funcionario, quien reconoció que Kirchner se había opuesto a la guerra encarada por Estados Unidos en Irak.
Para Fernández, el encuentro entre Kirchner y Bush significa que «la Argentina ha vuelto a tener un lugar en el mundo y ha vuelto a ser considerada en la comunidad de las naciones» y consideró que «todos somos conscientes que la Argentina debe resolver su situación externa».
También el canciller Rafael Bielsa expresó sus deseos en cuanto a que transforme «sus palabras en actos» de respaldo a la Argentina.



