"En la espaciosa llanura alfombrada por el césped, adornada por las flores y protegidas por grandes y coposos árboles se encontraba un ciruelo de jardín, mediano. En cada primavera su orgullo aumentaba inmensamente al llenarse de flores. Se sentía el rey de la llanura y el árbol más bello. Se jactaba de que varios de los animalitos se acercaban a él en busca de alimento, a pesar de que eran puros insectos. Hasta que en una primavera apareció una plantita nueva en la llanura, justo cerca del ciruelo.
-¿Y tu quién eres?- pregunto intrigado el cerezo.
-Soy una espiga de trigo.
-¿Una espiga? Jaja, ¿y qué haces aquí?, pregunto aliviado ya que dicha planta no le representaba competencia.
-Vengo a convertirme en miles y a esparcirme por la vasta llanura. Mis granos alimentarán a las aves del cielo y a los animales del campo.
-Veo que eres una espiga muy presumida,¿qué te hace pensar eso?.
-Con el tiempo verás -contestó tranquilamente la espiga.
La primavera pasó y tras ella el verano. El ciruelo como siempre se llenó de abejas, avispas y mariposas entre otros insectos y animales. En cambio la espiga maduró, soltó sus granos y se secó. "Ahí está el fin de la vanidosa espiga, tendrá suerte si alguna de sus semillas sobrevive" pensó el ciruelo.
Al llegar nuevamente la primavera el ciruelo notó que alrededor suyo y un poquito más lejos empezaban a crecer varias espigas más. Pero no se preocupó mucho, menos aún cuando vio que las espigas maduras eran atacadas por aves y roedores que se comían sus granos. "Este seguro que sí es el fin de la vanidosa espiga" pensó con alegría. Una vez mas llegó de nuevo la primavera y una tras otra fueron pasando. El ciruelo sintió que había sido derrotado. Gran parte de la vasta llanura estaba cubierta de trigo. Y tal como lo había anunciado la primera espiga, las aves y los animales del campo se alimentaban de ellas y a pesar de esto, nunca menguó su número, al contrario aumentaba cada vez más. Deprimido el ciruelo le preguntó a una de las espigas cómo lo lograban. Esta le contestó:
- Parte de nuestro grano es para los animales que nos acosan y la otra parte es para seguir multiplicándonos cada día más. "
Persevera y triunfaras, podrían decir voces a coro.
Esta historia nos plantea opciones de vida. Abandonamos o seguimos? Esa es la cuestión.
Si podemos continuar, pese a los obstáculos y aunque nos resulte duro; tendremos más opciones que al abandonar enseguida después de no lograr resultados. Eso sí. El logro de esta tarea es personal e intransferible, se obtiene por trabajo personal y lo logrado suele ser mucho más estable.
Por qué?
Porque se corresponde con lo posible de cada quién.
Lic. Patricia Katz. Lic. Sebastián Terrizzano.
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