Buenos Aires, (NA)- El canciller Rafael Bielsa sostuvo ayer que el conflicto con Gran Bretaña por las Islas Malvinas «no tiene una solución rápida y sencilla», pero aseguró que aunque pasen «cuatro, 40 ó 400 años, la Argentina va a seguir reclamando» su soberanía sobre el archipiélago. «Nosotros sabemos perfectamente que es un problema complejo y de vieja data que no tiene una solución rápida y sencilla.
Me parece que la Argentina tiene que trabajar en dos planos: el del derecho internacional y también trabajar mucho en volverse más consistente como país», señaló Bielsa.
En declaraciones a una radio porteña desde Europa, donde se encuentra en el marco de la gira del presidente Néstor Kirchner, Bielsa sostuvo que el Gobierno considera al reclamo por Malvinas como «una cuestión de principios» y que por lo tanto su resolución «no se mide en términos de tiempo».
Buenos Aires, (NA)- El historiador norteamericano Robert Potash se mostró ayer «sorprendido» por la política militar del Gobierno de Néstor Kirchner, y sostuvo que es «un obstáculo para resolver los problemas reales del momento, cuya solución tiene que ver con el futuro y no con el pasado».
Potash, autor de varios libros sobre la historia de las Fuerzas Armadas, sostuvo que una revisión judicial de los episodios ocurridos en la década del 70 «es una pérdida de tiempo, porque se puede utilizar el tema militar para distraer al pueblo y desviar su atención de temas más importantes, como la reforma política».
Buenos Aires, (NA)- Trabajadores ferroviarios agredieron ayer a un supuesto abogado de la empresa Trenes de Buenos Aires (TBA) en Plaza Miserere porque se encontraba «sacando fotos» a los empleados que realizaban una medida de fuerza, que consistió en dejar pasar a los usuarios sin boleto.
El incidente se produjo cuando un grupo de trabajadores detectó a un supuesto abogado de TBA sacando fotografías al personal de paro y lo increpó en malos términos, hasta que la situación derivó en golpes al «fotógrafo».
Tras el primer tumulto, intervino el secretario general de la Unión Ferroviaria, Rubén Sobrero, quien convenció a los trabajadores de frenar la agresión.



