Se me pidió hiciera unas líneas sobre el tema. El 2 de julio próximo cumpliré 30 años de participación en el sacerdocio de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote. Me parece un sueño, pero son 30 años….si vemos a alguien con 30 años de edad, nos aproxima a una referencia vaga del tema…No les voy a contar quien soy, ya que eso lo doy por descontado. Llegué a Campana para preparar la ceremonia de consagración episcopal y toma de posesión de Monseñor ALFREDO, para el 4 de julio de 1976, y ya no me fui. Aquí hacía falta, y el mismo año con el P. Atilio, en octubre, quedó erigido el Seminario Diocesano. Concluí mis estudios y fui ordenado por Monseñor Alfredo, la primera ordenación en la catedral de la nueva diócesis… Haría personalmente un parámetro por décadas:
La primera llena de novel entusiasmo, las experiencias parroquiales en Ntra.Sra. del Carmen(Zárate), Santa Florentina(Campana), San Isidro Labrador(Lima) y las funciones de Curia (Cancillería y otras). En 1983 la partida de mi padre y luego la cursada en Madrid.los viajes….Tierra Santa, URSS , Japón y Filipinas etc. etc. El acompañamiento solidario y materno de Doña Mercedes, pronta a seguir a su hijo .En 1983 comenzó la vasta experiencia judicial canónica que concluyó en 2002. En 1984, la docencia universitaria que prosigue a la fecha. El amor recurrente por Campana. Así celebré en 1988 mi primer década, antes de partir a Moscú. Fue en la catedral con la presencia de Monseñor Alfredo, mi madre, feligresía y amigos.
La segunda década conoció el doloroso alejamiento de Monseñor Espósito por su estado precario de salud. Llegaron tiempos no tan fáciles en Campana, pero quizás fue mi mayor período de realizaciones en lo pastoral, lo académico, lo ecuménico, lo interreligioso y dos realidades que me mantuvieron arraigado a Campana, el SEMINARIO y LA LEGION DE MARIA…Celebré en 1988 los veinte años de sacerdote en la Capilla del Seminario, con el P. Atilio, los seminaristas y amigos. Todo ese tiempo percibí en Buenos Aires, en acontecimientos familiares, o de otra índole la presencia permanente y efectiva del P. Atilio, el P. Ariel y los
La tercer década estuvo signada por dos acontecimientos contrapuestos, por una parte el deterioro progresivo de mi madre a partir del 2003 hasta su partidas en Navidad del 2004, y por otra parte la convocatoria que me formulara el tercer obispo, Monseñor Oscar SARLINGA al asumir el 18 de febrero de 2006 a trabajar pastoralmente en la diócesis residiendo en la Casa Episcopal. Vinieron todas las facilidades de poder pernoctar en Campana en una casa de iglesia y no según la buena disposición de empresarios o amigos. Todo lo que puedo estar brindando pastoralmente ahora se lo debo a él, confianza, ejemplo y sabiduría. Para él, los padres que vivimos en la casa Edgardo, Santiago y Marcelo como para el P. Walberto mi especial gratitud Para este mismo evento fue el señor obispo y los mismos padres mi más seguro estímulo.
Al obispo y al clero, a los fieles todos, a los vecinos, entonces ,muchas gracias por quererme y hacérmelo saber. Mi corazón está aquí y aquí estoy, con mis raíces en lo



