Buenos Aires (Especial de NA) -- El durísimo pronunciamiento del Partido Justicialista contra la protesta agraria, a la que calificó sin vueltas de "golpista", volvió a avivar las llamas del conflicto que tiene en vilo al país y le dio pie a los sectores más duros del campo para extender las medidas de fuerza en diversos frentes.
La actitud de Néstor Kirchner, autor intelectual del comunicado del PJ, contrastó abiertamente con el mensaje moderado que había emitido durante esta misma jornada la presidenta Cristina Kirchner, quien se limitó a pedir "tolerancia y respeto" a los líderes agrarios.
Kirchner llevó al PJ a tomar esta determinación pese a que los dirigentes del campo -hasta el más combativo de ellos, Alfredo De Angeli- dieron señales de conciliación para retomar el diálogo. El entrerriano había hecho un pedido público de "disculpas" a la jefa de Estado tras calificarla de "mentirosa".
Pero tras la intervención del nuevo PJ-K, las divergencias que comenzaban a evidenciarse entre las entidades del agro volvieron a dejar a los moderados sin argumentos para rebatir a los más radicalizados, que comenzaron a proponer la convocatoria a un nuevo paro del sector desde que el Gobierno suspendió el diálogo.
De hecho, el presidente de la Sociedad Rural, Luciano Miguens, tuvo un arduo trabajo al interior de su propia entidad para convencer a sus dirigentes de seguir tras los pasos de la Federación Agraria -que representa a los pequeños productores- en un conflicto que hasta ese momento no involucraba a la ganadería.
Miguens había pronunciado este domingo en Rosario uno de los discursos más moderados -junto al del titular de Coninagro, Fernando Gioino-, e incluso leyó el mensaje para no apartarse una sola coma de lo que había pensado previamente. Eso fue bien recibido por el Gobierno, pero las alarmas se encendieron en la residencia de Olivos -donde Kirchner seguía el acto del campo- cuando el titular de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, dijo que el Gobierno se había transformado un "escollo" para el desarrollo del país.
"Es un golpista", bramó entonces Kirchner en los salones de Olivos, usando un término que hoy volvió a ubicar en el primer párrafo del comunicado del PJ sobre el conflicto del campo. Luego transmitió su enojo a la Presidenta, cuando la mandataria regresó del acto por el 25 de mayo en Salta.
También lo escuchó el domingo por la noche el jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Conclusión: el lunes al mediodía el Gobierno comunicó la suspensión del diálogo con las entidades del agro, a pocas horas de una reunión que era considerada clave para destrabar el conflicto.
El propio jefe de Gabinete salió a explicar las razones de esa determinación y no dudó en ventilar que las entidades habían manifestado cortocircuitos delante de él en la última reunión desarrollada en el Ministerio de Economía.
"Uno de ellos (por los dirigentes del agro) me alcanzó una propuesta por las retenciones y otro le dijo que no me la diera porque él no la había visto", deslizó el jefe de ministros. Fue antes de que saliera a dar una conferencia de prensa en la que presentó un "powerpoint" que disgustó a las entidades.
Ese mismo informe presentó esta tarde el jefe de Gabinete ante la mesa de conducción del PJ, reunida en la sede del Consejo Nacional tras una convocatoria de Kirchner. Fernández llevó allí su computadora portátil para exponer ante los presentes sobre los "altos niveles de informalidad" de la economía chacarera.
Sobre ese "punto débil" apuntará justamente el Gobierno en los próximos días: enviará una legión de sabuesos de la AFIP a los campos de los productores en rebeldía y controlará "hasta el último papelito, porque sabemos que declaran siempre mucho menos de lo que tienen", aseguraron fuentes oficiales.
Así las cosas, el peronismo gobernante sabe que la réplica del campo será furibunda. La mayor exposición la tendrán los gobernadores e intendentes de distritos con alta incidencia de la actividad agropecuaria, que por distintas vías habían reclamado a los Kirchner que trataran de solucionar el conflicto.
Ese mensaje volvió a llegarle hoy al ex presidente de boca de gobernadores que estuvieron en la sede del PJ, que le trazaron un panorama muy preocupante de sus distritos. Pero llegada la hora de los bifes, todos se encolumnaron con el nuevo líder partidario y salieron con los tapones de punta.
Los argentinos no pueden esperar ahora más que tiempos en los que predomine la incertidumbre.
mspezzapria@noticiasargentinas.com
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- Tras la intervención del nuevo PJ K, las divergencias que comenzaban a evidenciarse entre las entidades del agro volvieron a dejar a los moderados sin argumentos para rebatir a los más radicalizados.
- El peronismo gobernante sabe que la réplica del campo será furibunda. La mayor exposición la tendrán los gobernadores e intendentes de distritos con alta incidencia de la actividad agropecuaria.



