Seamos conscientes de ello o no, literalmente damos forma a nuestros cuerpos. Las personas con la mejor postura del mundo son los japoneses tradicionales porque usan sillas sin respaldo. Aquí, en Occidente, nos hemos hecho la vida cómoda diseñando asientos con respaldo tanto en el hogar como en el coche o en el avión. No pedimos gran cosa al cuerpo en nuestras actividades cotidianas. Por la mañana pasamos de sentarnos a la mesa del desayuno a sentarnos detrás del volante, para a continuación sentarnos ante el escritorio y después sentarnos a comer. Después volvemos al escritorio, regresamos a casa en el coche, nos sentamos delante del televisor y nos vamos a dormir. Puede que vayamos al gimnasio tres veces por semana y que hagamos un poco de ejercicio esperando que devuelva el equilibrio a nuestras vidas. ¿Puede sorprendernos que el 80 % de nosotros suframos dolores de espalda en algún momento de nuestras vidas?
Desgraciadamente, en el Japón contemporáneo los jóvenes tienen los mismos problemas posturales que nosotros. Solemos hablar de ir al gimnasio a entrenar pero entrenamos nuestros cuerpos para que se comporten de otro modo durante todas las horas del día que no estamos en el gimnasio. Los ejercicios funcionales son los que están diseñados para servir a las necesidades de la vida cotidiana. Existen personas que son profesionales del estar sentado. En su caso no tendría sentido dedicarse a tener el bíceps más grande o las piernas más fuertes. No es que estas cosas no sean importantes y no se le deba dedicar atención y trabajo, pero la prioridad consiste en fortalecer sus cuerpos para la actividad que más practican durante el día. Los Pilates desarrollan las áreas que requieren atención y fortalecen nuestras zonas más débiles. Fortalecen el abdomen, que es vital para la mayoría de nuestras actividades cotidianas. Si comparáramos nuestros cuerpos con montar una tienda de campaña, notaríamos que éstos se componen de una serie de compensaciones y equilibrios. Si ejercitáramos el lado derecho del cuerpo, tendríamos que compensarlo con el izquierdo. Para que una tienda de campaña esté segura tiene que tener la misma tensión en ambas cuerdas, la de adelante y la de atrás. Cuando hay demasiada tensión, las cuerdas corren peligro de romperse y la tienda no tendrá ninguna flexibilidad si sopla el viento. Si sólo entrenamos los abdominales y no los músculos de la espalda, estamos tensando únicamente una de las cuerdas de nuestra tienda. Sólo podemos alcanzar la verdadera estabilidad y equilibrio cuando la tensión es la misma adelante y atrás.
Los ejercicios Pilates pueden restablecer el equilibrio y ayudarnos a tomar conciencia de lo que hacemos inconscientemente con nuestros cuerpos. Por medio de la autoconciencia podemos identificar y alterar nuestros hábitos perniciosos.



