Estos días y debido a los inconvenientes producidos por el humo, que imposibilitaron el normal traslado de muchas personas, que habitualmente lo hacen en medios de trasporte terrestre, la Estación de Trenes de nuestra ciudad, una de las más bellas de todo el ramal que une Buenos Aires con Rosario, se vio invadida por gente que habitualmente no utiliza ese medio.
Tal vez por ello fueron muchos los que acercaron a nuestra redacción, para manifestar el asombro y la sorpresa por el mal estado en que se encuentran sus instalaciones.
Otrora, centro de uno de los medios de trasporte colectivo más utilizados, que tomaba vida con cada arribo de los trenes, hoy padece la dejadez de quienes deberían sostener en condiciones más o menos mantenidas su hermosa arquitectura. Sin embargo la mugre, los malos olores y la falta de pintura en sus paredes, son la moneda corriente de este verdadero monumento que es cabecera de nuestra emblemática Avenida Roca.
Seguramente quienes estén acostumbrados a utilizar el tren para movilizarse, vean como algo normal el estado en que se encuentra la Estación, pero quienes por los motivos públicos debieron volver a ocupar sus andenes, se sorprendieron y por ello nos trasladaron su opinión.



