Buenos Aires (Especial de NA) -- Guillermo Moreno entró a los gritos al despacho de la Secretaría de Agricultura en donde Javier De Urquiza negociaba con productores agropecuarios y, sin saludar a nadie, se lanzó con una pregunta enfática: "qué es lo que quieren ustedes".
Cinco minutos después de esa violenta irrupción, De Urquiza salió de la oficina con la cara roja -no se sabe si por la furia o la vergüenza- y dejó a Moreno al comando del encuentro. La escena refleja, como pocas, las internas que surcan por estos días al Gobierno y que llevan a plantearse a más de un funcionario si la gestión no necesitaría algún recambio que oxigene el turbio clima político que se respira puertas adentro del poder.
Es cierto que estas internas siempre existieron -ya es histórica la pulseada entre Alberto Fernández y Julio De Vido-, pero el conflicto del campo y el enfrentamiento con un sector de la prensa las hicieron más visibles en las últimas semanas.
Por eso no es sólo Moreno -un hombre de De Vido y más aún, del propio Néstor Kirchner- el blanco de todas las críticas: también sufre esta situación el secretario de Medios, Pepe Albistur, a quien se cuestiona el reparto de la pauta de publicidad oficial.
Albistur se desempeña en la órbita de Alberto Fernández y es un histórico del PJ porteño. En los pasillos de la Rosada, sin embargo, no despierta muchas simpatías y ya le pusieron un sobrenombre: "Pollie", por el cuñado del mítico boxeador del cine Rocky Balboa, ante una supuesta escasa contracción al trabajo.
Pero más allá de las chanzas internas del kirchnerismo, muchos en el ámbito de los medios se preguntan por qué la investigación que hizo foco en Albistur explotó ahora, cuando lo mismo podría haber pasado hace un año o dos.
La respuesta provoca temor en los despachos oficiales: "ahora la mano viene cambiada. Antes la tormenta se piloteaba, pero el umbral de tolerancia con el Gobierno cayó mucho entre la gente y eso se nota", se sinceran cerca del poder.
.Las señales por venir. .
Este nuevo escenario político lleva al matrimonio Kirchner aevaluar la posibilidad de introducir cambios en el Gabinete para dar una señal de apertura política.
Sin embargo, esos cambios no llegarán en medio de la tormenta: "ellos nunca sueltan a un funcionario a no ser que realmente se asusten", admiten en los corrillos oficiales.
Eso sucedió, justamente, cuando le pidieron a De Vido que echara a Claudio Uberti, su mano derecha, tras el estallido del escándalo de la valija de los 800 mil dólares de Antonini Wilson. No pareciera que los Kirchner puedan adoptar ahora una decisión similar con Albistur o, llegado el caso, con Moreno. Aunque en el caso del secretario de Comercio los cuestionamientos no son de tipo legal, sino sobre todo de índole política.
Es que el hombre más temido del Gobierno viene haciendo el "trabajo sucio" de la gestión, lidiando nada menos que con el constante aumento de los precios. En el fondo, no es un problema solucionable desde su ámbito sino desde la política económica.
Pero Moreno se ha ganado muchos enemigos y, sobre todo, lo aborrecen los productores agropecuarios. Uno de ellos, que integra las filas de la Federación Agraria, ya lo desafió a "boxear" en lenguaje campechano: "a ver si es tan cojonudo", disparó.
Lo cierto es que Moreno, con estas actitudes, no parece estar ayudando demasiado a los negociadores del Gobierno -como Alberto Fernández y De Urquiza- a llegar a un acuerdo con el campo.
Tampoco lo hizo el ahora cuestionado secretario Albistur cuando ideó -junto a su "equipo creativo"- una serie de spots publicitarios en los que el Gobierno da a conocer su postura ante el conflicto agrario.
"Se mueven como elefantes en un bazar", tronó un importante funcionario de la Rosada en las últimas horas. .
El PJ como escudo de Cristina. .
En medio de esta situación, Néstor Kirchner se encamina a quedar consagrado como titular del Partido Justicialista, de no mediar ninguna acción judicial pergeñada por los hermanos Rodríguez Saá.
El ex presidente tiene un objetivo claro: el PJ debe funcionar como un escudo de protección para Cristina. Por eso tanto énfasis en alinear a gobernadores, intendentes, legisladores y gremialistas.
Para más adelante quedarán las discusiones por las candidaturas. Se encendió en el oficialismo una luz de alarma, en este sentido, con la reaparición de Eduardo Duhalde. No es que el ex presidente vaya a ser candidato en 2009, pero experiencia en el armado político no le falta.
El propio Kirchner dependió en 2003 de la muñeca del caudillo bonaerense para llegar a la Presidencia. En el medio se cuela, por si fuera poco, el enfrentamiento del Gobierno con un sector de la prensa.
Mucho ruido para tan poco tiempo de gestión. La Presidenta parece haber quedado lejos de aquella imagen de renovación que irradiaba allá por 2005, cuando derrotó a Chiche Duhalde en la hasta entonces inexpugnable provincia de Buenos Aires.
mspezzapria@noticiasargentinas.com
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- Es cierto que estas internas siempre existieron -ya es histórica la pulseada entre Alberto Fernández y Julio De Vido-, pero el conflicto del campo y el enfrentamiento con un sector de la prensa las hicieron más visibles en las últimas semanas.
- Este nuevo escenario político lleva al matrimonio Kirchner a evaluar la posibilidad de introducir cambios en el Gabinete para dar una señal de apertura política.
- El ex presidente tiene un objetivo claro: el PJ debe funcionar como un escudo de protección para Cristina. Por eso tanto énfasis en alinear a gobernadores, intendentes, legisladores y gremialistas.



