Un importante grupo de semilleros argentinos subrayaron en las "Jornada Nacional sobre semillas, su innovación tecnológica y sustentabilidad productiva: Marco jurídico en la Republica Argentina", celebradas el pasado 30 de noviembre en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, que gracias a la actual Ley de Semillas, que garantiza la diversidad de germoplasma, el agro "va camino a crecer de 20 a 100 millones de toneladas su producción de cultivos en los últimos 30 años".
Al respecto el Ing. Javier Jayo Ordoqui, miembro de Confederaciones Rurales Argentinas (C.R.A) sostuvo, "Desde que esta Ley esta vigente se quintuplicaron las cosechas, la industria semillera se desarrollo generando un equilibrio entre las partes y esto ha sido muy beneficioso para nuestro país, la Argentina ha crecido con esta Ley"
La restricción del acceso al germoplasma ha sido pedida por compañías multinacionales con la intención de que los productores paguen una regalía cada vez que utilizan la semilla original para crear una nueva. La Ley en cambio establece que el productor puede guardar semillas para uso propio, de forma que un fitomejorador pueda crear un cultivo mejor partiendo de ese original, "sin vulnerar el derecho del obtentor".
Los semilleros consideran que responder a estos pedidos eliminará la libre competencia para la mejora genética de los cultivos, deteniendo la creación de nuevas variedades y provocando un retraso en la innovación tecnológica, "esto tendrá como consecuencias semillas más caras sin garantías de calidad, actores que desaparecerán y menor recaudación" sostuvo el Ing. Raúl Enrique Pagnoni, Presidente de la Cámara de Semilleros Multiplicadores (CASEM).
En igual sentido se manifestó el Ing. Alberto José Chiavarino, miembro de la Federación Argentina de Ingenieros Agrónomos (F.A.D.I.A), quien reclamó una "participación firme del Estado en defensa del país, de sus productores, de sus ingenieros y de sus fitomejoradores".



