Concierto de cámara ofrecido por el "Trío Clásico de Buenos Aires" y el "Cuarteto Argentum", organizado por la Asociación Dante Alighieri, en su Salón Cultural y con los auspicios de la Secretaria de Cultura y Educación de la Municipalidad de Campana.
Programa: -"Las Cuatro Estaciones Porteñas" (Otoño-Invierno-Primavera-Verano) de
Astor Piazzolla, por el "Trío Clásico de Buenos Aires" integrado por Oleg Pishenin (violín), Carlos Nozzi (violoncelo) y Cristina Filoso (piano).- "Cuarteto para Cuerdas N° 2 en Re Mayor" (Allegro moderato-Scherzo-Nocturno-Andante,Vivace) de Alexander Borodin, por el "Cuarteto Argentum" que integran Oleg Pishenin (violín), Natalia Shismonina (violín), Kristine Bara (viola) y Carlos Nozzi (violoncelo).- "Quinteto para Piano y Cuerdas en Mi Bemol op. 44" (Allegro brillante - In modo d´una marcia - Scherzo, Molto vivace) de Robert Schumann, por los mismos integrantes del "Cuarteto Argentum" y la pianista Cristina Filoso.- Presentación de los dos conjuntos de cámara, de sus integrantes y comentarios musicales de autores y obras: Lic. Guillermo Stamponi.-
Con gran autoridad y profesionalismo este excelente y brillante grupo de músicos de primerísimo nivel impactó, con sus interpretaciones de obras significativamente diferentes, a un público que supo escuchar con gran interés y asombrada admiración el desarrollo de un programa que bien podría halagar, enriquecer y aportar lo suyo, mediante las más que elocuentes reafirmaciones de las cualidades artísticas de estos virtuosos instrumentistas, a toda una tradición camarística de superior calidad. Todos ellos son poseedores de exitosas trayectorias, han sido premiados y galardonados por sus méritos en actuaciones destacadas, siendo poseedores de una sólida formación académica y amplio repertorio que abarca diferentes períodos musicales, con ciclos de conciertos, algunos de ellos integrales (Mozart, Beethoven), otros dedicados a escuelas nacionales (música rusa, española y húngara) etc., y todo convalidado por la gran aceptación de crítica especializada y entusiastas adhesiones del público.
Con la apertura de la brillante velada por el "Trío Clásico de Buenos Aires", intuímos que es imposible escuchar las Estaciones Porteñas de Piazzolla, con su carga de música ciudadana, de música de Buenos Aires, sin asociar, en un paralelismo de décadas atrás, a Gershwin y su música ciudadana, su música de New York, y hasta atreverse y tentarse, en un salto nostálgico de cientos de años, para evocar las Estaciones de Vivaldi en otro contexto musical de forma y estilo pero identificándose al fin, también, con una ciudad : Venecia. En cuanto a la versión escuchada de la obra, es comprobable, a veces, que los arreglos y adaptaciones no suelen conferir a la partitura original resultados felices ni apropiados, sin embargo en este caso los del maestro Bragato llegaron a recrear un Piazzolla con acertadas y novedosas ideas, lenguaje renovador y sin perder sentido ni efectividad, por el contrario, respetando la línea del autor, que a través de una soberbia y prodigiosa ejecución en piano, violín y violoncelo, vivificaron las distintas Estaciones Porteñas desde un ritmo marcado, febril, obstinado y pujante, hasta las frases más lánguidas, sensuales y melancólicas del inconfundible y único universo de sabor porteño creado por Piazzzolla.
Con la segunda Obra del Programa -Cuarteto N° 2 de Borodin- afloró el romanticismo, exotismo, nacionalismo y orientalismo que con voz propia buscó, en pos de una estética, la música rusa, tal como surge de tan magnífico exponente, con su tercer movimiento, el famoso y tan frecuentado "Nocturno", imbuído de una cantilena expresiva, lírica y deliciosa. Y si convenimos, en que el Cuarteto es la forma (musical) más perfecta del arte musical a través de los tiempos, siendo (según Kleinman) "el medio de expresión más íntimo, aquel destinado a reflejar los pensamientos más profundos de los grandes autores de todas las épocas, la interpretación del Cuarteto Argentum confirma sobradamente estos conceptos con impecable ajuste, logrado por la adquisición de una "segunda personalidad" de integración -producto de innatos temperamentos y adquiridos caracteres musicales- que en íntima conexión de cuatro instrumentos solistas, se funden en un todo armónico.
Y para un cierre magistral, los primeros toques del Quinteto para piano y cuerdas Op. 44 de Schumann, que Clara, su esposa, juzgaba como "magnífico, pujante y lozano", preanunciaron el trascendente romanticismo alemán del autor a través de una expresión completamente nueva de la "conversación" entre el piano y los instrumentos de cuerda. Escrito durante un febril período de composición y terminado en seis días, con rapidez sobrenatural, la primera ejecución en público con Mendelssohn en el piano, fue verdaderamente triunfal. La versión ofrecida por los integrantes del Cuarteto Argentum y la pianista Cristina Filoso, tradujo con precisión el contenido de la obra, trascendiendo los sonidos las notas del pentagrama, en pos de una apasionada y religiosa búsqueda de una interpretación donde la partitura no es idéntica a la obra misma, cuando -según Glen Gould- "la devoción hacia el texto consiste en un esfuerzo constante por entender lo que el texto oculta". Y dentro de la creación de esta atmósfera musical, se sucedieron los distintos movimientos, a cuál más atractivo y mejor expuesto, donde no faltaron la pureza y transparencia en gamas de sonido, coloridos matices, elegancia, equilibrio y refinamiento en la expresión, perfección y precisión impecables en ajustada técnica, y evidenciando en el desarrollo, una total comprensión y dominio de una obra con cambios de carácter y compleja estructura, donde las dificultades no impidieron una íntima conexión en los diálogos, accediendo a una transposición sonora, pocas veces alcanzada en interpretaciones de Schumann.
Al concluir el concierto y colmado de placer el auditorio, pudimos captar los eufóricos comentarios, plenos de emoción, de un público exaltado y vehemente, que con fervor agradeció de pié, con fuertes, calurosos y prolongados aplausos, una actuación tan descollante como inolvidable.
Asimismo, esta audiencia fue pródiga en reconocimientos para con la Asociación Dante Alighieri, con muestras de adhesión, agradecidos elogios y felicitaciones por su generosa entrega, en pos de una continuidad en la difusión de las más diversas manifestaciones artísticas.
Finalmente, fue tan sobria como apropiada la presentación y conducción de la audición por el Lic. Guillermo Stamponi, así como interesantes y adecuados los comentarios musicales de autores y obras, enriquecidos a veces, con acertados ejemplos y vivencias en lo anecdótico.
En síntesis: una experiencia que transitó en la excelencia.
Néstor Fiore



