Buenos Aires, (Especial para NA por Luis Torres) Que la visita que iniciará este lunes el director gerente del Fondo Monetario Internacional, Horst Köhler, reviste un carácter absolutamente político y no técnico lo demuestra el hecho de que mantendrá un doble encuentro con el presidente Néstor Kirchner y varias reuniones con legisladores y gobernadores. Köhler, se sabe, se siente mucho más cómodo dentro de su rol político que dentro de un rol técnico, como que fue el representante del gobierno alemán cuando se firmó el acuerdo de Maastrich sobre la base del cual se fundó la Unión Europea.
Para las primeras cuestiones técnicas en el marco del acuerdo a largo plazo que la Argentina está procurando sellar con el Fondo, el director gerente trae como acompañante al indio Anoop Singh.
Köhler hablará en dos oportunidades con el presidente Kirchner quien, seguramente, le explicará la situación global política y social del país y la necesidad de encarar un acuerdo a largo plazo que contenga reformas estructurales, es cierto, pero esas reformas estructurales recién podrían empezar a aplicarse el año que viene.
El visitante tiene previsto además reunirse con los gobernadores de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá, de Córdoba, José Manuel De La Sota, de Mendoza, Roberto Iglesias y de Formosa, Gildo Insfrán. No se descarta que se incluyan a último momento otros mandatarios.
Si se analizan brevemente las figuras que dialogarán con el funcionario del Fondo, salta a la vista que estará allí el gobernador de la provincia más populosa del país y la que, a raíz de diversos mecanismos de ajuste, incluidos los patacones, ha logrado una estabilidad social que hasta hace muy poco tiempo estuvo a punto de desbordarse.
En segundo lugar estará De la Sota triunfador de hace quince días con un total del 53 por ciento de los votos, un verdadero logro después de haber gobernado cuatro años en medio de una crisis galopante. Pero también estará Iglesias, un radical ordenado que ha mantenido a su provincia, Mendoza, sin mayores conflictos y que, según lo confesó el ex presidente Eduardo Duhalde, muy bien podría haber estado en su gabinete de ministros.
Finalmente, Insfrán, de Formosa, es uno de los mandatarios que se jugó políticamente por el actual presidente Kirchner y expresará en todo momento con los matices propios del interior el pensamiento político del actual presidente.
Cuando el director gerente del Fondo hable con Roberto Lavagna y con Kirchner escuchará, por ejemplo, que es imposible en este momento encarar una reforma profunda del sistema de la coparticipación federal de impuestos. «Todas las provincias están en procesos electorales y no hay un solo gobernador, un solo dirigente político que tenga voluntad de sentarse a discutir algún tipo de reforma o de ajuste», reflexionó uno de los hombres del equipo del ministro de Economía.
En una palabra, uno de los ejes de las reformas previstas, la coparticipación de impuestos tendrá que esperar al año que viene.
Ese mismo camino seguirá la reforma política tan transitada y manoseada desde las épocas del ministro Federico Storani, pasando por las del Ingenieron Rodolfo Gabrielli sin que pueda hasta el momento haberse avanzado en serio sobre esta necesidad ya no solo de carácter partidario sino también social. La sociedad viene reclamando austeridad, punto final para las lista sábana, menores gastos en las legislaturas y hasta regionalización para achicar el gasto público.
Pero nada de esto se ha podido concretar ni podrá llevarse a cabo hasta que finalicen los procesos electorales provinciales. Este argumento será esgrimido ante el director gerente y, dada su condición de político, es probable que sea rápidamente comprendido.
Con respecto a la reforma impositiva otro de los puntos de apoyo para llevar adelante un plan económico sustentable que permita un acuerdo a largo plazo con el FMI, objetivo irrenunciable del gobierno argentino, Lavagna sabe y también lo sabe el presidente que esta lucha contra la evasión presentada en sociedad hace algunas horas lejos está de ser una reforma impositiva profunda que aliente las inversiones y que disminuya los impuestos regresivos.
El ministro de Economía sabe y es casi como un «ABC» de gran simpleza que es necesario bajar varios puntos el IVA, que también es necesario reducir el impuesto a las ganancias al igual que el impuesto a los débitos bancarios. Sólo para mencionar algunos de los impuestos regresivos que dificultan la inversión.
Pero nada de esto se puede concretar en este momento porque estos tres impuestos son la base del superávit fiscal, casi paradisíaco con el que se mueve actualmente el gobierno. No se puede perder el paraíso de un día para el otro. Pero Köhler quiere llevarse una visión completa de la Argentina y de la gobernabilidad de la actual administración. Por eso tiene previsto conversar con el senador José Luis Gioja, presidente provisional del Senado, y con el diputado Eduardo Camaño, presidente de la Cámara baja.
De ellos escuchará el cronograma y la viabilidad de algunos proyectos de ley que tienden a consolidar el sistema financiero y a terminar con las prórrogas de las ejecuciones hipotecarias. También hablará con líderes de la oposición, como Elisa Carrió y Ricardo López Murphy, pero el «plato fuerte» de las conversaciones con el sector privado será el encuentro que tendrá por separado con las asociaciones que nuclean a los bancos (ABA, ADEBA y ABAPRA). Mientras Köhler fatigue los pasillos del Congreso y de la Casa de Gobierno y de las sedes bancarias, el indio Singh se sumergirá en los números con los técnicos del ministerio de Economía para ver la posibilidad de un acuerdo con el Fondo a largo plazo.
Desde el ministerio de Economía consideran a la visita de Köhler y de Singh como «un hito» en la marcha hacia el acuerdo a largo plazo con el Fondo Monetario y no como el comienzo de las tratativas. El clima político y social que percibirá el visitante extranjero estará menos tenso que la semana que acaba de concluir porque al parecer no será necesaria la intervención a la obra social de los jubilados.
La CGT resolvió cancelarle la representación a los sindicalistas Hermoso y Petrecca y designar allí a dos nuevos directores. El argumento que se esgrimió para separar a estos dos hombres, que según ellos mismos confiesan responden a Luis Barrionuevo, es endeble pero ha servido hasta aquí para el recambio. Se trata de que ambos tienen causas judiciales, en algunas figuran como imputados y en otras como procesados. Salta a la vista que según la Constitución Nacional y el Código Penal nadie es culpable hasta que sea condenado por un tribunal, cosa que hasta aquí no ha ocurrido con estos dos dirigentes.
Pero el argumento de estar sometidos a procesamiento ha sido políticamente válido. En la noche del jueves, el ministro de Salud, Ginés González García, recibió una llamada de Rodolfo Daer confirmándole la separación del directorio del PAMI de Hermoso y Petrecca, y a partir de ahora una comisión multilateral estudiará un cambio «profundo y estructural» del PAMI, mientras el actual presidente Juan González Gaviola se dedica a la gestión administrativa de la obra social. Y tiene una orden estricta del presidente Kirchner: debe elevarle todos los días un informe por escrito sobre la situación del instituto, lo que demuestra el interés del jefe de Estado de seguir este caso sin perderle pisada.



