La esperanza que había generado el empate con Acassuso el miércoles en cancha de Tigre, por el partido de ida de las Semifinales del Reducido, se hicieron trizas ayer, cuando Villa Dálmine no supo que hacer para definir un partido que se le presentaba favorable, ante un rival que necesariamente tenía que ganar para llegar a la final y que pese a ello dejó en la cancha una pobre imagen. Porque en los primeros 29 minutos del partido, el "violeta" había sido el único protagonista, adueñándose de la pelota, acorralando a su rival contra su sector defensivo, pero la falta de definición que ha sido una característica de este equipo, especialmente en los últimos seis partidos, en los cuales no pudo ganar cosechando cuatro derrotas y dos empates, logrando marcar apenas tres goles en esa serie, fue esa impotencia lo que le impidió poder concretar alguna de las oportunidades que se generaron en ese lapso.
Y remarcamos el minuto 29, porque fue entonces cuando Acassuso por primera vez se aproximaba al arco de Giovini y fue con un soberbio remate desde unos 25 metros, que Hernán Dunjo clavó en el ángulo superior izquierdo del golero para ahondar el desconcierto de un equipo que llegó al Reducido absolutamente emparchado, producto de los lamentables acontecimientos que desnudaron internas hechas públicas en un momento totalmente fuera de lugar y que son de público conocimiento.
Hay que reconocer que tampoco la suerte le dio una mano al "violeta", porque generó innumerables posibilidades netas, como un cabezazo de Suigo en el primer tiempo, que luego de superar al arquero la pelota fue rechazada por Basualdo sobre la línea u otra de Castrellón, que en su primera intervención remató a la carrera apenas desviado y después Miguel Mendoza, el goleador que llegó para el Clausura y que con solo tres conquistas en todo el torneo no alcanzó a colmar las expectativas, tuvo varias oportunidades que se le fueron negando una a una.
En el complemento, con un Dálmine totalmente jugado buscando el empate que le permitiera alcanzar la clasificación, Acassuso inteligentemente se plantó para intentar enhebrar alguna contra. A los 7´ se lo perdió Ricardo Díaz, luego de una falla de Ielsich y Giovini alcanzó a tapar el remate y a los 28 minutos llegó la definición del partido, cuando increíblemente Giovini pretendió salir jugando con un compañero que distraído no pudo dominar la pelota, atorado por Díaz perdió pie y el delantero enfrentó al arquero que dentro del área le cometió una falta, que Armúa se encargó de traducir en el segundo gol, como para comenzar a definir el partido.
Después todo fue desorden, con simpatizantes enojados que arrojaron algunos proyectiles, rompieron alambrados y obligaron a que el árbitro suspendiera por seis minutos el juego. Con un desorbitado Nicosia pretendiendo pelearse con Fabián Carrizo, entrenador de Acassuso, por lo que seguramente la entidad volverá a ser sancionada y los jugadores que pese a seguir poniendo y buscando, solo lograban desnudar la propia impotencia.
De esta manera se cerró una etapa que tuvo muchos puntos positivos y otros que no lo fueron tanto, donde tal vez el haber logrado entusiasmar a la gente, que como hacía años no brindaba un apoyo tan masivo como el que recibió este equipo, haya sido una de las cosas más positivas, aunque en contra, la profunda desilusión que recibió esa misma gente en la última parte, será muy difícil de digerir.
VILLA DALMINE: 0. Giovini; Carrizo (45´ David González), Sergio Ríos, Carmarán y Pereyra; Chiurco, Suigo, Fernando Rizzo (59´ Castrellón) y Ielsich; Rondán (45´ Federico Díaz) y Mendoza. D.T.: Luis María Nicosia.
ACASSUSO: 2. Vázquez Espagnol; Sayago, Basualdo, Malchiodi y Reina (75´ Scándolo); Dunjo, Cordón, Ojeda y Armúa; Ricardo Díaz (85´ Diego Risso) y Rub (67´ Romero). D.T.: Fabián Carrizo.
ARBITRO: Sergio Zoratti.



