Buenos Aires (Especial para Noticias Argentinas, por Daniel Casal) -- El diagrama del futuro inmediato de la economía argentina se comenzará a definir el lunes próximo cuando llegue al país el director gerente del Fondo Monetario Internacional, Horst Köhler.
El visitante arribará acompañado por el director del Departamento Occidental, el indio Anoop Singh.
La versión oficial del Fondo es que esta alta comitiva estará dos días en Buenos Aires con el fin de "conocer" al presidente Néstor Kirchner, con quien mantendrá un par de encuentros, y el propio rumbo del gobierno.
La intención del funcionario es también bucear la posibilidad de un acuerdo de largo plazo y las reformas estructurales que se deberán implementar para conseguirlo.
El Gobierno quiere este acuerdo ante el convencimiento de que de ello dependerán el regreso de las inversiones y que la Argentina pueda, algún día, volver a ser confiable.
Hay temor sí de que Köhler llegue con exigencias de difícil cumplimiento en este delicado momento económico y con grandes porciones de poder a disputar este año, en elecciones que se desarrollarán en todo el país.
En este marco, se le dirá al visitante que esas reformas estructurales podrán ser aplicadas recién a partir del año próximo.
Entre ellas figuran la reforma del sistema financiero, un nuevo esquema de coparticipación federal, y un nuevo sistema impositivo y otros ejes que hagan el pretendido "plan sustentable".
Pero, a su vez, urgen los vencimientos no renovables que por más de 6.000 Millones de dólares operarán a partir de septiembre y hasta fin de año.
La única manera de salir de este atolladero será pagar con reservas o firmar un nuevo acuerdo con reprogramación de vencimientos.
En despachos oficiales no se descarta la prórroga de la actual carta de entendimiento por unos meses, mientras puedan continuar las negociaciones.
Por lo pronto, voceros oficiales aclararon que al alto funcionario del Fondo se le reiterará que las deudas serán honradas pero acorde con el nivel de crecimiento.
"No podemos entrar en otra espiral recesiva", dijo un funcionario, con los números del INDEC en la mano que reflejan cierto enfriamiento en la actividad.
El Fondo carga también en sus espaldas la cruz de haber alentado aquí políticas que al final alentaron al derrumbe más estrepitoso.
Por eso, Köhler traerá gestos de buena voluntad, aseguraron voceros del organismo de crédito, quienes guardaron celosamente la agenda del funcionario por cuestiones de seguridad.
No obstante, trascendió que se reunirá también con políticos de la oposición, y gobernadores de las provincias más grandes, con el fin de analizar la gobernabilidad de la administración Kirchner.
Este es un dato crucial para el Fondo si se tiene en cuenta que de esa gobernabilidad dependerá la capacidad de pago de los compromisos externos.
La visita de Köhler significará una suerte de aval político al nuevo gobierno democrático, tras las tensa relación que tuvo con Eduardo Duhalde.
En los Estados Unidos estará seguramente la mirada atenta de Anne Krueger, la mayor detractora de la Argentina y que siempre respondió a los intereses directos de la Casa Blanca.
Esto llevó al economista Marcelo Lascano a decir que hay otra "actitud contradictoria" del Fondo ya que por un lado el Köhler viaja y Krueger "muerde".
En su última participación en un foro internacional, la ácida funcionaria expresó que la Argentina seguía sin ser confiable.
Pero, ahora, hay otra cuestiones en juego, ya que el gobierno estadounidense volvió a posar sus ojos en esta parte del mundo, tras las incursiones bélicas en medio oriente.
Preocupa el eje que conforman Brasil0 Argentina y otro países de la región, a los que se va acercando paulatinamente Venezuela.
Pero, como allí se considera a la Argentina como un país de baja conflictividad se le propondrá un tratado bilateral de comercio, similar al que se firmó hace un par de semanas con Chile.
Sin embargo, la decisión de Kirchner y Lula da Silva, como la del resto del Mercosur, fue la de entablar en bloque las negociaciones con el ALCA.
Pero, qué se le mostrará al banquero alemán: por empezar el anticipo de que en septiembre se presentará la propuesta de pago a los acreedores externos, a pesar del excepticismo que despertó la gira por Europa del secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen.
También el crecimiento durante estos meses de la economía, pero sin inflación, y algunos avances en la reforma del sistema financiero y la inmunidad a directores del Banco Central.
En este caso, se le mostrará los cambios que efectuó el Congreso en la Carta Orgánica del Banco Central, como el impedimiento al Poder Judicial --pero sólo el fuero administrativo-- de revisar "la oportunidad, mérito y conveniencia de los actos llevados a cabo por el Banco Central.
Se exhibirá la medida de habilitar al Banco Central a otorgar mayores adelantos al Tesoro Nacional, siempre que éstos se utilicen para cancelar pagos a los organismos internaciones de crédito, como el FMI, BID y Banco Mundial.
Además, la prohición al gobierno nacional, gobiernos provinciales y municipales emitir "cuasimonedas", quedando la autorización de dicha facultad en manos del Banco Central.
A todo esto, el gobierno mostró las primeras desprolijidades con la confección del denominado "plan antievasión", que será cambiado a pocas horas de haber ingresado a la Cámara de Diputados.
Con el primer vistazo, diputados-economistas como Rodolfo Frigeri, Raúl Baglini y Oscar Lamberto plantearon, de inmediato, las objeciones y el tema volvió a la órbita del gobierno.
Por empezar se dio marcha atrás con los imprevistos aumentos del monotributo, por lo menos en las categorías inferiores de este impuesto al que están inscriptos más de un millón y medio de contribuyentes.
Si hay aumentos impositivos se vulnerará el principio, esgrimido a los cuatro vientos, de que el peso del ajuste no recaerá de nuevo sobre los que pagan.
La política de ingresos a través de impuestos será el arma vital para un país que no tiene créditos externo y que se acerca inexorablemente a firmar un acuerdo de pagos con los acreedores.



