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Claus Offe, politólogo alemán de consulta permanente para quienes nos interesa el debate acerca de las políticas públicas, plantea que existe una gran falta de confianza de la ciudadanía hacia las clases dirigentes. Según el autor, "el gran debate sobre el Estado de Bienestar reside en la necesidad de que la ciudadanía en general sea capaz de reflexionar y comprender que alguna especie de Estado de Bienestar es necesario para mantener en equilibrio a las políticas retributivas, pensadas para estimular la autosuperación, y las políticas distributivas, diseñadas para generar una sociedad más justa".
En uno de sus textos reflexiona acerca de una de las críticas que se le formulan al Estado del Bienestar en cuanto a su actuación y que la traduce en la frase "…el Estado actúa EX POST FACTO…". Esto quiere decir que actúa después de ocurridos los hechos, como una forma compensatoria.
Un Estado que actúa ex post facto, es un Estado que no se anticipa a los sucesos que inexorablemente ocurrirán producto de las continuas transformaciones que suceden en la sociedad, especialmente por los impactos que producen.
Los gobiernos locales deben ser diferentes, especialmente en ciudades como la nuestra cuyas transformaciones se producen a gran velocidad.
La necesidad de estructuras flexibles, rápidas, adaptativas y, sobre todo, con gran capacidad de innovación no es un slogan de campaña electoral, sino una obligación de los dirigentes políticos y sociales que deben cambiar el EX POST FACTO por el EX ANTE FACTO y esto es, anticiparse a los hechos sabiendo que los mismos van a ocurrir y que generarán ganadores y perdedores. Y como todos sabemos, los perdedores suelen ser siempre los mismos.
Reforzar la democracia para la participación activa y directa en el diseño de políticas públicas, propender a asegurar la intervención del Estado para asegurar la igualdad de oportunidades, modernizar las estructuras de gestión y anticiparse a los hechos se transforman en los motores que deben funcionar a pleno en la comunidad moderna.
Siempre he señalado que en el tránsito de una ciudad se observan con claridad las profundas diferencias económicas y sociales que van ocurriendo a diario.
Por caso, la convivencia de automóviles de varios miles (en moneda extranjera) con ciclomotores dónde se transportan familias enteras, o bien, camiones que dan pánico por el nivel de porte y tecnología, con carritos tirados por animales, son simplemente una muestra de la desigual sociedad que estamos observando.
Un pensamiento de corte autoritario diría: "Apliquemos estrictamente las normas y no dejemos que circule lo que no está en condiciones de competir en tecnología y prestaciones". Que es lo mismo que esconder a los pobres tras los muros como en el mundial 78´.
Un pensamiento de corte demagógico diría: "Quedáte tranquilo, seguí así….siempre y cuando nos votes". Que es lo mismo que decir dejar hacer-dejar pasar, ya que algún amigo en el gobierno te arregla tu problemita.
Ahora bien, un pensamiento renovador generaría políticas públicas de equidad, aplicando normas por supuesto, pero también asegurando servicios públicos de altísima calidad y accesibles para todos.
Un ciclomotor con una familia completa a bordo, recorre varios kilómetros hacia sus trabajos, escuelas, hospitales por apenas algunos pesos, enfrentado todos los riesgos de seguridad y todas las inclemencias del tiempo. Ahora bien, esto ocurre y seguirá ocurriendo y se naturaliza en una sociedad dónde el Transporte Público no ofrece las prestaciones correspondientes. De quién es la culpa?
Anticiparse a los hechos es prevenir los hechos.



