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» Este artículo corresponde a la Edición del sábado, 21/jul/2007 de La Auténtica Defensa.

Una prueba de fuego para la interna oficialista
por Marisa Alvarez




La Plata (Especial para NA, por Marisa Alvarez) -- La cercanía de las necesarias definiciones electorales ha vuelto a encrespar ánimos y a tensar relaciones, casi nunca fáciles, entre los distintos sectores del oficialismo bonaerense, que ha retornado así a un clima de agitación que hacía tiempo no registraba, aunque se trate por ahora más de turbulencias subterráneas que explícitas.

La expectativa más notoria, la de la designación del compañero de fórmula del candidato a gobernador del kirchnerismo, Daniel Scioli, supera ampliamente a los cuatro o cinco dirigentes que, según especulaciones coincidentes, figuran en la grilla de los candidatos firmes para ese lugar. Esa definición tiene que ver, desde ya, con la supremacía del sector al que el elegido pueda representar y el consecuente relegamiento de los demás. El elegido marcará, también, la probable relación de la Casa Rosada con Scioli en el caso de que éste se instale en el Palacio de calle 6, según se trate de un guardián notorio del kirchnerismo puro, dedicado exclusivamente a cumplir ese rol, o de un hombre con vínculos y lealtades también con otros sectores del oficialismo.

El elegido reflejará, asimismo, si se privilegia la representatividad de los dirigentes con dominio propio territorial o los perfiles "ideológicos".

CUESTION DE TIEMPOS

Frente a esa expectativa, Scioli dijo que ya decidió quién será su compañero de binomio, mientras cerca de él recomiendan mirar al senador nacional José Pampuro, un hombre de larga trayectoria en el peronismo bonaerense -y por ende en el duhaldismo-, que cultivó siempre un bajo perfil y el rol de operador político, sobre todo en misiones reservadas, y de asesor de confianza del líder. Dijo también el Vicepresidente que el misterio se develará en unos días, posiblemente en el transcurso de la semana que se inicia. Distintos serían los tiempos que manejan en la Casa Rosada, donde se mantendría el criterio de que el anuncio del candidato a vicegobernador se concrete después del lanzamiento oficial de la fórmula presidencial -previsto para el 8 de agosto-, hacia mediados del mes próximo. ¿Antes o después -entonces- de la realización del congreso del PJ bonaerense?

Ese plenario, que se realizaría el 10 o el 11 de agosto aparece, por lo pronto, como la prueba de fuego que atravesará el heterogéneo oficialismo provincial; para algunos, el campo donde los distintos sectores librarán la batalla interna por el poder y la representación; para otros, la ocasión propicia para que el presidente Kirchner blanquee su elección: quiénes serán los hombres de su confianza que se sentarán a escribir las listas de candidatos a intendentes y a legisladores provinciales de cada distrito y sección.

Ocurre que, ante la suspensión de las elecciones internas formales para la definición de todas las cuestiones electorales, el PJ provincial tiene que convocar obligatoriamente a un plenario de su congreso partidario, que será el encargado de resolver en esta situación "quién" quedará facultado para tomar decisiones claves: la conformación de frentes y las candidaturas.

EL ROMPECABEZAS

Y ocurre también que, formalmente, el PJ es sólo una de las patas del oficialismo que, se supone, confluirán en el Frente para la Victoria, del que saldrán las listas de candidatos del oficialismo. Pero en la práctica entre los más de 800 congresales que tiene ese partido, hay a esta altura dirigentes que se mantienen orgánicamente en el PJ pero también muchos que se sumaron al kichnerismo antes de los comicios del 2005. Y eso no implica, con todo, la existencia de sólo dos sectores representados en el plenario.

Hay entre los congresales por lo menos tres grandes grupos, que no necesariamente coincidirían entre sí a la hora de dirimir poder interno: el PJ en sí mismo, el de los intendentes del Conurbano que en su momento fueron definidos como neokirchneristas y que construyeron su propia relación con el Presidente y el gobierno nacional, y el felipismo, que representa centralmente a la dirigencia kirchnerista pre-2005 del interior. Y hay más, claro; kirchneristas puros, y dirigentes de organizaciones sociales que no encajan en ninguno de esos grupos, sin contar -porque se supone que no irán al plenario- a los congresales hoy alineados con el lavagnismo o el llamado "peronismo disidente".

AGITACION Y DESCONFIANZAS

Desde esa configuración, el clima interno del oficialismo va ganando agitación y tensiones a medida que se acerca el congreso partidario. El tema es que previamente esos sectores deberían llegar a un acuerdo sobre "quién" -quiénes, en rigor- será facultado por ese plenario para definir las candidaturas en nombre del sector. Y por ahora se imponen las desconfianzas y la falta de contactos serios, aún cuando, desde ya, nadie deja de evaluar la posibilidad cierta de que, como se dijo, sea el Presidente quién diga quiénes se sentarán a la mesa de las definiciones antes de que ellos diriman fuerzas.

Por lo pronto, aunque se habla de que el congreso designaría una "mesa" con referentes de los distintos sectores, en la Gobernación ya están con la guardia levantada, casi con la cara pintada. Sospechan en ese ámbito que la facultad de definir las candidaturas le sea conferida al consejo del PJ, en el que el kirchnerismo pre-comicios 2005 tiene baja representación. "Es un consejo designado a dedo por Duhalde. No representa la realidad provincial", sostienen.

Recuerdan la ruptura del felipismo con el duhaldismo a fines de 2004, señalan que "ocurrió justamente para no bendecir a ese consejo, puesto a dedo e irrepresentativo" y advierten que "tampoco lo vamos a hacer ahora, porque no se puede decir ´acá no pasó nada´ cuando sí pasó".

DISCUTIENDO NUMEROS

Un asunto bien distinto, aunque también fuente de tensión en el espacio oficialista, discutieron hace tres días el gobernador Felipe Solá y Daniel Scioli. Las diferencias entre los números que, sobre el rojo de las cuentas de la Provincia, manejan uno y otro, fue el tema casi excluyente de la reunión realizada en la casa del Vicepresidente; tanto que el único que se sumó en algún momento al encuentro a solas fue el jefe del equipo económico del candidato, Rafael Perelmiter.

Los números que maneja Scioli dicen que "el déficit de la administración bonaerense será este año de unos 3.000 millones de pesos". Y, por alguna razón política no explicitada y quizás en prevención de hipotéticas situaciones funcionales -si ganara las elecciones, asumiría el 10 de diciembre y debería afrontar los gastos del cierre de ejercicio-, el candidato ha mencionado en público ese dato y lo ha ratificado a través de sus operadores.

Solá no admite esa lectura de los números de la Provincia que, según sostiene, "muestra como déficit una cifra que no tiene en cuenta el financiamiento tomado para enjugar el desequilibrio entre ingresos genuinos y gastos". En sus cuentas, ese desequilibrio proyectado es de 2.300 millones -"y no 3.000 millones", según puntualizó el Gobernador en la reunión con Scioli-, mientras que el financiamiento obtenido asciende a unos 1.800 millones, de modo que el bache real -"el déficit"- es de 600 millones.

El Gobernador puntualizó algo más ante Scioli: que el gobierno nacional no cumplió todavía con "la promesa de soporte financiero" que hizo a la Provincia en febrero pasado, cuando reclamó a la administración de Solá que concediera el aumento salarial que pedían los gremios docentes, para que las clases no empezaran con paros. Se trataría de unos 500 millones de pesos. "Si la Nación cumpliera con esa asistencia, directamente no habría déficit", dicen las cuentas de Solá.

NEOLOGISMO: "PICOLOTTIZACION"

El enojo con que el Gobernador llegó a la reunión con quien aspira a sucederlo se tradujo en otros datos que Solá volcó en la reunión. Se ocupó de puntualizar, por caso, que "las inversiones propias de la Provincia rondarán este año los 3.060 millones de pesos, es decir, el 11% del total del Presupuesto, un nivel superior a la absolecencia de la infraestructura y el equipamiento del Estado provincial, mientras que el endeudamiento tomado (que incluye créditos del BM y el BID para inversiones) asciende a 1.780 millones, el 6% del Presupuesto".

En los pocos minutos que le dedicaron a otras cuestiones, Solá y Scioli se prometieron mutua apertura total para la transición".

Y el candidato dejó caer una inquietud. Se dijo convencido de que "como en la campaña no tendré rivales, el rival va a ser la ´picolottización´" de asuntos bonaerenses y de cuestiones propias del Vicepresidente.


 
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