1) Los sueños estaban intactos. Los proyectos listos para ser realizados pero de repente la explosión asesina ocurrió llevándose ese bagaje valioso que nunca se completaría.
2) El día amaneció hermoso y diáfano como un regalo del cielo, pero de pronto este se oscureció. El aire se tornó irrespirable, y el drama se instaló en el país, en el mundo, y en nuestro corazón.
3)Temprano las voces de los niños jugando, y de los hombres y mujeres planeando su día se entremezclaban con los ruidos de la ciudad. Cuando la bomba estalló, estos se transformaron en gritos desesperados y aullidos de sirenas. En ese instante el terrorismo aplastó a la paz, la convivencia, y la armonía dando paso a la desolación.
4)¿Quién tiene derecho a quitar la vida del otro? ¡nadie! ¡tan solo Dios!, y allí en ese tristísimo 18 de julio de 1994, 85 vidas fueron robadas despiadadamente dejando a sus familias sumidas en la pena y tan asesinadas como los que se fueron.
5) El terrorismo es una mente siniestra, una mano manchada, un corazón sin sentimientos porque trabaja para el mal sin importarle las consecuencias nefastas que llegan con él.
6) Los aliados del terrorismo son la guerra, la muerte, el avasallamiento, y nosotros estamos con la paz, la vida, y la unión de los pueblos.
7) El olvido ante un hecho terrorífico no debiera existir, porque recordarlo es como estar pendiente y alerta para que no vuelva nunca más, y como un homenaje constante a aquellos que perdieron la vida sin sentido, porque sí, sin sentido.
8) Pero la esperanza es más fuerte que todas las tragedias y nos permite esperar justicia, y para poder esperar los días por venir con el resplandor de la paz, con el anhelo de caminar por un sendero seguro.
RINA CASULLI



