Lo recuerdo como si fuese hoy. Julio de 1973. Otro invierno muy frío que culminó con una inesperada y breve nevada.
Nosotros, adolescentes participativos, nos habíamos comprometido a lijar y dejar como nuevos los bancos de la Normal. Esos que habíamos garabateado para inmortalizar nombres. Amores fugaces y no tanto y múltiples machetes.
Hacia frío. No había calefacción en invierno ni ventiladores de techo en verano. Pero había pertenencia y compromiso... y fuimos. Estábamos mirando por la ventana a ver si nevaba. Mientras tanto lijábamos con alegría, con inocencia, con la felicidad de hacer algo útil en esas aburridas tardes de invierno pueblerino. Año 2007. El 9 de Julio, Campana inesperadamente aparece nevada. Esto fue un disparador para mi nostalgiosa memoria.
El viernes 13, fui a dar clases al profesorado de lengua, ese que con tanto esfuerzo y entusiasmo fundamos en 1989 con Susana Guerra, Susana Boechat y muchos más. Buscamos un lugar donde acurrucarnos y encontramos la preceptoria de arriba. Sin estufa. Pero total éramos pocos y a las chicas de cuarto año del profesorado de letras calor y ganas les sobran. Miré por la ventana hacia la galería. Estaban alli en la intemperie, mudos testigos del abandono y del paso del tiempo, ya los había visto en el 2000 para mis bodas de plata del secundario. Seguían allí esperando que alguien los lije, que alguien los ame, que alguien los rescate.
¿Y si en vez de criticar, con una visión apocalíptica de las instituciones, recuperamos la fe en la educación? ¿Si reemplazamos las quejas por ganas y energía? ¿Si hacemos un "mea culpa" de la decadencia de la que todos fuimos parte? Y me incluyo, vaya si me incluyo...
Pido a Dios, mi única fuente superior de razón y justicia, que nos ilumine, nos guíe para que entre todos hagamos algo en vez de agredirnos. Que hagamos algo de una vez! Más allá de las diferencias individuales y los partidismos políticos. Todas las manos hacen falta para "lijar" los bancos de mi Normal. Y de todas las otras escuelas publicas. Pero hagámoslo pronto. ¿O vamos a seguir con discursos estériles hasta la próxima vez que nieve en Campana?
Marisa Arcos. Promoción 1975



