En los acostumbrados viajes por la zona tropical, es posible ver en los costados de la ruta, debajo de un árbol, un monolito o simplemente una cruz junto a unas banderas de trapo rojo y velas encendidas. Es allí donde se rinde culto al alma del Gauchito Gil. Muchos se preguntan ¿Quién fue el Gauchito Gil?
Se dice que el Gaucho Gil fue una persona humilde peón de estancia llamado Antonio Mamerto Gil Nuñez, nacido en la localidad de Mercedes, provincia de Entre Ríos, y que vivió a mediados de¡ siglo XIX. Por su condición humilde, lo hicieron topar con personas inescrupulosas, entre ellas un militar, que le ordenó enrolarse a su ejército bajo amenazas, y que como Gil ya había luchado en la guerra con el Paraguay, no quiso pelear en ninguno de los bandos porque le dolía hacerlo entre hermanos, ya que había sido integrante de estas luchas entre los Celestes y Colorados y muchos de sus soldados habían sido sus compañeros.
Se cuenta que una noche mientras dormía había tenido un sueño con el dios guaraní «Ñandeyará» y éste le indicó que huyera para no derramar la sangre de sus hermanos. Gil había escapado y se convirtió en desertor; las milicias comenzaron a perseguirlo. Este suceso seguramente conmocionó a los pobladores y poco a poco se fueron acercando para pedirle y agradecerle favores, cuyos «milagros» se habían sucedido en forma creciente hasta nuestro tiempo
Para agradecer al milagroso Gil, los lugareños adornaban su tumba con cañas de tacuara y banderas rojas, según ellos porque era federal. La expansión de esta devoción por el alma de¡ Gauchito milagroso creció en toda la región y en el país., Pero esta devoción popular está reprobada por la Iglesia Católica, porque la considera como una religiosidad popular carente de pruebas documentales. Así lo corrobora el investigador y escritor Felix Caluccio. Sin duda el problema es muy complejo, ya que la Iglesia designa como «superstición» lo que para algunas culturas es una auténtica manifestación religiosa, Lo cierto es que la veneración al Gauchito Gil atravesó el tiempo y el espacio y ya comienza a ser parte de las expresiones de la región de¡ Trópico, como lo demuestran los jirones rojos que vemos en los costados de nuestras rutas.
Adolfo Zerpa (Oran)



