Tomé sus fotos entre mis manos y comencé a hablarles, no estaban en la misma...A Adre sólo la tenía en una (la de 4to Bod.), y porque la "conseguí" ya que el día de la foto, no fuí.
Recordándolas me quedé dormida y las soñé tal cual eran: Silvina ("Kitty"): coqueta, tímida, pero con una pícara sonrisa... Adriana ("Adre"): simple, extrovertida, directa.
Las dos me tomaron de la mano y me pidieron que sacara la foto que faltaba: la de "5to." y para poder estar las tres juntas sólo hacía falta presionar el botón que está a la entrada...del corazón.
Así lo hice: era una imágen perfecta: estábamos las tres en aquel salón de 5to., en la Planta Alta de "La Normal". Qué gratificante sentir el sol de otoño que se colaba como cómplice por la ventana..!
No había nadie más allí: ni profesores, ni preceptoras, ni el resto de los compañeros..
"La Fisher" -me decía Adre-. "Neldi" -pronunciaba Kitty-. Las dos tan distintas por fuera y por dentro pero casi con la misma pureza y bondad..
No parecía un sueño. Tenía todo el tiempo del mundo para disfrutarlas, para expresarles casi con mi mirada, lo que sus vidas me habían regalado.
La tomé a Silvina de las manos y le dije: "-me regalaste la simpleza, la dulzura, la paciencia y la paz. Tu sonrisa, tu perfume, tu hogar, un viaje a Bariloche y tu fiel amistad.-"
-"No me tomes de las manos para decirme nada"- me ordenaba Adriana - "No hace falta. Quiero ver en escena a esa `loca artista´, que llevás dentro. Dale Fisher, animáte y subíte a la tarima..ahí cerca del pizarrón!- Y bueno...ya que insistió....y... a mí, que poco me cuesta, comencé a gesticular (como siempre) e improvisé un monólogo..como tanto le gustaba.
"-Gracias Mariposa, por estar siempre con tus canciones..en las horas libres! (se reía cuando alzaba los brazos para graficar la escena). Gracias por tus "cartitas de colores" animándome en los momentos duros que viví. Gracias por compartir la alegría de aquel viaje que no alcanzaste a realizar...(pero te llevé conmigo y te lo dije). Gracias por acercarme un poco más a Dios, el mismo que me consoló cuando partiste aquel lluvioso día de septiembre...Pero por sobre todo, gracias por enseñarme a valorar las cosas pequeñas que hoy me ayudan a vivir"!
Y se emocionó...aunque lo quería ocultar (como siempre). Ahora sí, nos abrazamos las tres (Adre en el medio, ya que nos lleva una cabeza a Sil y a mí) y recorrimos la Escuela.
Después..ellas se quedaron allí y yo me fuí, no sin antes decirles que siempre estarán presentes en "esta casa": porque fueron, son y serán parte de "La Normal".
Me desperté con una sonrisa, quedando con esa sensación de tenerlas en mi corazón, como seguramente pasará con aquellos que las conocieron.
Gracias a sus familias por haber sido parte fundamental de este "milagro" que pasó por nuestras vidas.
"Luego de un largo recorrido, vuélvete. Mira el camino y comprenderás porque Dios te lo había reservado especialmente y entonces dirás: gracias".
Nelda Fischer



