Sr. Director:
Agradeceré publicar la siguiente nota acerca del "abandono de paciente crítico".
No hace mucho tiempo la recordada Martha nos reunía en la mesa de una conocida radio local para recordar historias pasadas. En ella estábamos "Toto" Bastanzo, Gladys Savastano, Pedro Gatti y algunos más. Hablo del siglo pasado.
Personajes de la historia pasaban desfilando frente a los micrófonos para el recuerdo de todos los oyentes que animadamente participaban de ese maravilloso juego de mantener una frase más latente que nunca: sólo uno muere cuando ya nadie te recuerde.
Paseamos por las viejas calles adoquinadas de Campana, entramos en los negocios de antaño de la mano del "Toto" Bastanzo quien mientras repartía carne, nos presentaba uno a uno los personajes ilustres del pueblo.
La magia de Gladys para unir en palabras a la vieja y vigente calle Real, con sus edificios vivos y muertos, con los perdidos por el devenir del tiempo y los masacrados por el devenir de la mezquindad por sobre la cultura. Con vecinos que ya no están, pero sus voces parecen todavía resonar en los zaguanes.
Marta nos miraba con sus ojos de agua clara y también viajaba, se subía al trencito de la nostalgia y de repente, a veces, se le "piantaba un lagrimón".
Quizás, modestia aparte, el más novato pseudohistoriador de la mesa era uno, que atraído por el interés, lo único que pensaba era de que manera se podía parar esta maldición campanera de dejar que todo se pierda en manos del pico y pala, del mercenario contratista, del dedo que "marcaba" de lejos la sentencia de muerte, defunciones edilicias al viejo estilo "Campana crece", nosotros no fuimos.
Así, rogué que alguien piense en la vieja estación de trenes que fue el primer enlace ferroviario hacia la Capital desde el interior, casa inglesa que nuestros abuelos visitaban para ver, los domingos, pasar el tren, todo un acontecimiento. Usurpada, saqueada, a la vista de todos. Se acuerdan del Proyecto costanera? Ud. cree que es un paseo público de interés cultural? Sólo un museo y muchas botellas.
Pedí a gritos que al Chalet Viale lo compre el Municipio, si era necesario, para "museo de la ciudad" antes que sigan saqueando sus techos, ventanas, puertas, ...
Que cuiden el cine Belgrano, historia viva de mis antepasados y de muchos más, y del Moderno, hoy ya asesinados cruelmente por golondrinas inversionistas avaladas por la "planificación urbana" que siempre le gana al intento de preservar..., preservar no deja dividendos, los dividendos del "Campana crece".
Por supuesto, el tema era la Casa de los Costa. Pecaré de soberbio, pero me harté de hablar sobre la conservación de la Casa de los Costa, durante los 15 años que tuve oportunidad de pisar las radios locales. En programitas propios y ajenos.
La última vez me preguntaron acerca de ello y me guardé a silencio, porque todos los ciudadanos que bregamos por el mantenimiento de los edificios públicos, jamás fuimos escuchados, jamás. Ahí aprendí que lo que no deja rédito político no existe: sólo se hace "lo que se ve a los ojos": luces, palmeras, pinturas, lomos de burro que te aplastan el auto, etc.
La Casa de los Costa no se viene deteriorando desde ayer, ni tampoco desde el gobierno de turno anterior, ni del anterior tampoco. Creo que Campana adolece de cerebros que den prioridad al urbanismo.
Si no cuidamos el patrimonio cultural, repito lo mismo que en la última audición con Martha Chaile: vamos a seguir viendo nuestra historia en maquetitas de la Casa de Cultura mientras el tiempo se lleva lo nuestro por ...por?.
La Casa de los Costa era, como la Vieja Estación, el Belgrano, el Moderno y otros tantos más, enfermos crónicos de la desidia o el interés de los que definen para qué lado se mueve la historia local.
Y como lo que soy, lamentablemente debo dejar asentado que luego de tantos llamados desesperados, tantos intentos frustrados, tantos actos de falsa idolatría, como médico digo, la Casa de los Costa ha sufrido abandono de paciente, y eso, es, lisa y llanamente, mala praxis.-
Ahora, a la terapia, vamos todos a llorar.
Al paciente le dolía su esqueleto hace mucho tiempo señores.
Campana está por perder el mayor símbolo histórico de su existencia.
Muchos lo entienden así, otros... click!
Campana crece, pero cada vez con menos alma.-
Nota aclaratoria: sólo soy un ciudadano que se reserva el derecho de opinión. Cualquier semejanza con una retórica política es casual, descreo en ella, sólo creo en los hombres de buena voluntad que se despojan de sus intereses personales para, anónimamente, hacer el bien sin hacer de eso un acto de publicidad de bajo vuelo. No soy ateo en la política y me da la sensación que muchos campanenses compartirán este pensamiento humilde de un estricto pagador de impuestos.
Juan Carlos Roma
DNI 16556594



