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En otras épocas, el verano representaba un momento del año dónde todo se desaceleraba de un modo increíble. No había que estar atado a los noticieros esperando los nuevos paquetes de ajustes, las nuevas medidas sorpresivas, los golpes arteros a los bolsillos en momentos indefensos, desmovilizados, con la sensación de masticar bronca prendidos a la radio o a la televisión.
Este verano se parece un poco a esos recuerdos. Por supuesto que hay más robos, muchos más, más accidentes de tránsito, muchos más.
Pero también es cierto que este verano es más "normal", más parecido a otros veranos que hacía tiempo que no teníamos. Los veranos del pasado reciente quedan poco a poco en un anecdotario difuso, solo traído en las conversaciones como un recuerdo con heridas, pero con poco rating.
Mentes ensimismadas, relajadas, disfrutando lo cotidiano más intensamente, con mar o con pileta, con río o con una manguera simulando un carnaval.
Se hace más fácil proyectar así. Se hace más interesante vivir con menos sobresaltos.
Campana tiene encima un toque especial que la hace más entretenida debido a las tantas buenas nuevas en materia de inversiones, de nuevos proyectos.
Quedaron viejos los comentarios que se escuchaban, como por ejemplo: "¿Para que hicieron un Parque Industrial si no viene ninguna industria…? o ¡no podemos seguir dependiendo de la ESSO y de Siderca…!
Ahora las preguntas y comentarios son:
¿Cómo vamos a proteger el Medio Ambiente?
¿Cómo vamos a ordenar la mayor intensidad y complejidad en el tránsito?
¿Cómo vamos a mejorar los servicios y distribuir mejor los resultados económicos?.
Hay sin duda nuevas preguntas y reflexiones, porque se lograron en estos últimos años realizar y concretar viejos anhelos. Los nuevos y diversos emprendimientos en marcha dan cuenta de esto.
En otros veranos los carpinteros, los plomeros, los albañiles, los pintores, golpeaban nuestra puerta y nos decían: - ¡Don!, ¿No tiene una changuita para hacer?.
Hoy no encontramos fácilmente ningún oficio, menos a valores razonables y con cierta calidad. Ni hablar si encima lo queremos en el cortísimo plazo.
Un verano distinto éste. Un verano que estaba olvidado y que parecía que no lo íbamos a recuperar después de los sucesos de los últimos años.
El que tiene experiencia en gestión pública sabe perfectamente el esfuerzo que implica lograr las cosas que se lograron tanto a nivel Nacional, como Provincial y Municipal.
Merecido verano para todos, para hacer la plancha y descansar, para reflexionar y pensar tranquilos en el nuevo e intenso 2007 que se viene.
No para dormirse en los laureles.



