Buenos Aires (Por Gabriel Profiti, especial de NA) -– Una negociación a tres bandas bajo la tutela del Rey de España podría alumbrar en el conflicto argentino-uruguayo al cabo de un nuevo período de turbulencias que comenzará este lunes, con la ratificación de la denuncia de Buenos Aires contra Montevideo ante la Corte Internacional de La Haya.
En un lapso de diez días, la Argentina presentará su Memoria en La Haya, ese tribunal deberá resolver el planteo de Uruguay contra los cortes de pasos fronterizos y los presidentes de ambos países, Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez, volverían a verse las caras en la Cumbre del Mercosur de Río de Janeiro.
Pero en simultáneo el facilitador español Juan Antonio Yáñez Barnuevo, el representante de Juan Carlos de Borbón, urde unapropuesta que despierta mucha expectativa en Buenos Aires porque -aseguran- logró perforar la coraza de Botnia.
Mientras tanto, la jefa de la misión argentina ante La Haya, Susana Ruiz Cerrutti, partió hacia los Países Bajos, donde el lunes presentará la denominada memoria, un documento compuesto por un cuerpo medular de 400 páginas más siete anexos, traducido al inglés y al francés.
Serán unas 2.500 fojas, más o menos dos metros cúbicos de papel, que precisamente buscarán para respaldar el planteo contra la instalación de papeleras en Fray Bentos.
¿Qué dice semejante evangelio? Sintéticamente tendrá una base jurídica, la más importante, en la que se justifica la demanda por cinco violaciones de Montevideo al Estatuto del Río Uruguay y otra ambiental en la que se indica que Botnia será contaminante para ese recurso compartido y alrededores.
El equipo jurídico de la Cancillería había mencionado tres violaciones de Uruguay al Estatuto firmado en 1975 cuando lo denunció ante esa corte en mayo pasado: la habilitación de la papelera Ence, luego la de Botnia y finalmente la autorización para la construcción del puerto de la papelera finlandesa.
Ahora se sumarán el permiso para que los finlandeses puedan extraer más agua -se dice que el doble- que la informada inicialmente para la producción de la pasta de celulosa y el aval para que opere la terminal portuaria de la planta.
En cuanto al módulo ambiental, Buenos Aires dirá que el lugar elegido para la radicación de Botnia fue el peor posible, porque es la parte del río menos caudalosa y menos profunda.
La Argentina buscará también acreditar su voluntad de resolver el diferendo. Recordará el acuerdo al que habían llegado ambos presidentes el 11 de marzo pasado en Chile –para suspender cortes y construcción de plantas- y el pedido de Néstor Kirchner para que intervenga el mediador español.
Además, deplorará la escasa información proporcionada por Uruguay en el marco del Grupo Técnico de Alto Nivel, conformado por representantes de ambos países, que trabajó seis meses y arrojó dos dictámenes opuestos, uno de cada país.
Y mencionará actos considerados de mala fe por parte de Montevideo como la decisión del gobierno del ex presidente Jorge Batlle de habilitar la construcción de Botnia dos días antes de que concluyera su mandato.
Los jueces recibirán las carpetas y darán curso a Uruguay para que antes del 15 de julio presente la contra-memoria. Luego, habrá nuevas audiencias y la posibilidad de apelar a más escritos –denominados réplica y dúplica- aunque lo más probable es que se pase directamente al veredicto, que llegaría luego de la inauguración de Botnia prevista para octubre.
INTERNAS ABIERTAS
El apartado ambiental de la Memoria estuvo a cargo de la Secretaría de Medio Ambiente, Romina Picolotti. La funcionaria acaba de recibir una reprimenda de Néstor Kirchner por haber cuestionado el rol del Ministerio de Relaciones Exteriores en el conflicto hace exactamente una semana.
En la cartera que comanda Jorge Taiana prefieren preservar a la funcionaria. En verdad, los problemas de Picolotti surgieron de una interna con el embajador Raúl Estrada Oyuela, representante para Asuntos Ambientales de la Cancillería, quien pretendía el puesto de la técnica cordobesa.
Estrada Oyuela, a punto de jubilarse, exprimió un discurso agrio sobre la funcionaria cuando Picolotti no logró revertir la decisión del directorio del Banco Mundial de otorgar un crédito a Botnia. Luego fue relegado del equipo jurídico que lleva adelante el litigio por las pasteras.
El malestar en el Palacio San Martín tampoco se oculta con el embajador argentino en Uruguay, Hernán Patiño Mayer, por su manejo de la crisis; y más de fondo, el encono es con el ex canciller Rafael Bielsa, a quien imputan no haber desactivado la bomba a tiempo.
BRASIL, ESPAÑA, FINLANDIA
Si bien los contactos entre ambos gobiernos se mantienen, la relación entre Kirchner y Tabaré es mala, confiesan diplomáticos rioplatenses. El presidente argentino está muy decepcionado por la actitud "intransigente" de su vecino, y el mandatario uruguayo también acumula cada vez más recelo hacia el santacruceño.
Por eso es probable que ambos eviten cualquier contacto en la reunión del Mercosur del jueves y viernes próximos en Río de Janeiro, donde la atención estará centrada en la nueva relación de fuerzas del bloque y la región.
Pero además seguramente evitarán un contacto teniendo en cuenta que pocos días más tarde, se calcula que el 22 de enero, saldrá un nuevo fallo de La Haya, esta vez ante el pedido de medidas cautelares por parte de Uruguay para que la Argentina remueva los cortes de ruta.
El gobierno argentino defiende a ultranza su política de no reprimir protestas y argumentó que La Haya no tiene jurisdicción para intervenir en ese planteo, a diferencia de la cuestión de fondo –el estatuto del Río Uruguay contempla a ese tribunal como ámbito para litigar-. Pero otea un fallo adverso.
En Uruguay, en tanto, los funcionarios de Tabaré Vázquez tampoco desbordan de confianza: temen que el tribunal se declare incompetente.
Como sea, el veredicto calibrará las fuerzas de cara a una nueva ronda de la negociación encarada por el emisario español Yánez Barnuevo. El representante de Juan Carlos de Borbón estuvo hace pocos días en Finlandia –esto fue confirmado en ambas orillas- y se habría llevado un compromiso de Botnia.
Yánez llevó el mismo plan que mostró en Buenos Aires y Montevideo que contempla varios instrumentos -debe ser estudiado aún con minuciosidad técnica- y Botnia se comprometió a sentarse a la mesa de negociaciones.
El departamento uruguayo de Botnia reconoce el encuentro y señala que espera novedades del directorio en Finlandia, aunque sostiene que sigue asociado a las decisiones que adopte Uruguay.
El gobierno argentino ya desistió de pedir la relocalización de Botnia –es una quimera a esta altura- y se encaramó en la posibilidad de mitigar la eventual contaminación olfativa, visual y ambiental de Botnia, al punto que está dispuesto a financiar parte de los costos adicionales de la obra.
El proyecto ya fue adelantado por algunos medios: se trata de construir un conducto de desagüe que desemboque río abajo, donde es más caudaloso, de modo que los efluentes líquidos jamás puedan alcanzar la zona de Gualeguaychú.
La contaminación visual también puede ser eliminada, como lo propuso recientemente el arquitecto Juan Torcello, creando frente a la planta un terraplén vegetal con canteros escalonados. Esta idea entusiasma en los despachos oficiales.
Los expertos también analizan variantes para solucionar una de las cuestiones que más asusta a los vecinos de Gualeguaychú: el olo a huevo podrido que despediría Botnia.
Hasta ahora la firma finlandesa se había mostrado intransigente, pero tampoco es negocio tener a todo un pueblo alzado contra sus proyectos comerciales. El Gobierno argentino también se tiene mucha fe sobre el planteo de fondo en La Haya por lo que considera que Uruguay también está obligado a negociar frente a la posibilidad de que el fallo sea adverso.
Yánez se tomó unos días de descanso luego de la gestión en Finlandia. El Gobierno argentino ya no ataca a Botnia como hace unas semanas. Quizá orille una solución cuando pase el temblor.



