Todos los años al llegar el verano solemos sufrir en el sentido más amplio de la palabra, cortes en el suministro de energía eléctrica que mayormente consideramos atentados contra nuestros derechos y nuestra calidad de vida.
Esto se debe a que pagamos por un servicio que debería estar garantizado para darnos seguridad (en la conservación de productos alimenticios, por ejemplo, para evitar pérdidas irreparables en comercios o inclusive en pequeñas economías familiares, para garantizar el funcionamiento de semáforos o la iluminación pública en tiempos en los que reina la inseguridad, etc.) y al que nos hemos acostumbrado y adaptado nuestra vida adquiriendo electrodomésticos que a esta altura son imprescindibles (lavarropas, heladeras, televisores, computadoras, etc.) y que resultan fundamentales para nuestro desarrollo social.
Muchas de estas cosas nos llegaron con el "progreso" y son aceptadas socialmente.
En esta época en particular, se empiezan a sentir los rigores del verano, y a todo lo nombrado anteriormente se suman ventiladores y acondicionadores de aire que tratan de paliar nuestro sufrimiento, y las heladeras y refrigeradores se ven exigidos al máximo para mantener una temperatura estable redoblando el funcionamiento de sus motores y por ende consumiendo más energía.
Coincide también que al llegar las fiestas de Navidad y Año Nuevo, todos queremos adornar nuestras casas, rejas, negocios y arbolitos, con luces de colores que expresan la alegría de las fiestas.
Todo esto implica un consumo exagerado que determina que las redes eléctricas, los transformadores y las usinas colapsen por no dar abasto con la exigencia, provocando cortes temporarios que a veces se solucionan sencilla y rápidamente, y otras no tanto.
¿Qué podemos hacer para prevenirlos?
Tratar de reducir el consumo de energía. De esta manera nos aseguraremos de no sufrir las consecuencias de los cortes obteniendo un doble beneficio:
La energía eléctrica que parece fluir de los cables y enchufes, sin exigirnos más esfuerzo que pagar la correspondiente boleta a fin de mes, es muy costosa tanto económica como ecológicamente. Para producirla se utilizan recursos naturales no renovables y también gran cantidad de combustibles muy contaminantes, o se deben inundar amplias zonas para construir represas.
Es por ello que, ahorrando energía eléctrica nos beneficiamos directa e indirectamente: evitaremos los cortes, pagaremos menos por el consumo, y reduciremos la contaminación atmosférica, que nos afecta globalmente.
Consejos para tener en cuenta:
" Apagar las luces cuando no las necesitemos
" Abrir la heladera lo menos posible
" Aprovechar las corrientes de aire y el descenso de temperatura nocturno para refrescar la casa
Reserva Natural Otamendi
Administración de Parques Nacionales



