Antes del comienzo del partido un grupo de barras brava de San Martín de Burzaco atacaron a piedrazos la camioneta del dirigente de Villa Dálmine, Gustavo Cepernic, quien se encontraba en un kiosco a unas cuadras de la cancha tomando una gaseosa junto al secretario del club Pedro Bonora, y otros dirigentes e hinchas.
Una barra de unos treinta hinchas en su mayoría adolescentes, munidos de piedras de gran tamaño comenzaron a arrojarlas sobre la camioneta del dirigente, destruyendo la luneta trasera y vidrios laterales. Cuando los dirigentes trataron de buscar refugio dentro del kiosco, los hinchas también rompieron la vidriera.
Un hincha de Dálmine, que estaba junto a otros amigos, también fue atacado. Los violentos le sacaron la camiseta del "viola" y lo golpearon.
Nadie del operativo policial dio explicaciones sobre lo sucedido, y el grupo agresor presenció incluso el partido.



