Buenos Aires (Por Gabriel Profiti, especial para NA) – Néstor Kirchner ofreció su granito de arena para que la región adquiriese un perfil más izquierdista luego del huracán electoral del último año en Latinoamérica.
El Presidente se involucró en las elecciones de Chile, Brasil, Venezuela, Bolivia y Ecuador y seguramente esperará una retribución de sus colegas cuando él o la primera dama Cristina Fernández busquen la continuidad de su proyecto en 2007.
En efecto, después de 13 elecciones entre fines de 2005 y 2006, el año próximo no habrá comicios presidenciales en América Latina hasta octubre, cuando volverá a elegir la Argentina.
El nuevo esquema latinoamericano quedó dominado por la izquierda y la centroizquierda moderada, pero también se constituyó un eje de centroderecha en el que pueden apoyarse los rivales conservadores de Kirchner.
Desde las elecciones del 18 de diciembre de 2005 en Bolivia hasta las del 3 de diciembre de 2006 en Venezuela, hubo comicios en Chile, Costa Rica, Haití, Colombia, Perú, México, Ecuador, Nicaragua, Guyana, Venezuela y Brasil.
Votó aproximadamente el 85 por ciento del electorado de la región y claramente primó un impulso atinoamericanista que, con matices, privilegia la integración regional por sobre las relaciones con Estados Unidos.
La potencia norteamericana también tuvo elecciones de mitad de mandato que modificaron relaciones de poder internamente y anuncian cambios -no todos positivos- en su relación con los distintos países latinoamericanos.
A principios del ciclo electoral, los triunfos de Evo Morales (Bolivia) y Michelle Bachelet (Chile) parecieron acentuar el rasgo izquierdista que tomó Sudamérica hace algunos años.
Sin embargo, a mitad de año las victorias de Felipe Calderón (México), Alan García (Perú) -es de centroizquierda pero su segundo gobierno tomó un cariz moderado- y Alvaro Uribe (Colombia) equilibraron la pulseada ideológica.
Hasta que Daniel Ortega (Nicaragua), Hugo Chávez (Venezuela) y Rafael Correa (Ecuador) volvieron a volcar la balanza.
A consecuencia, en Latinoamerica quedaron tres bloques que, según su mayor o menor afinidad con Washington, podrían ser encolumnados así: México-Colombia-Perú-países de América Central (menos Nicaragua); Chile-Uruguay-Paraguay-Brasil-Argentina; Ecuador-Bolivia-Venezuela.
"La novedad es que surgió una línea de centroderecha cuyas características son libre comercio con Estados Unidos y costa sobre el Pacífico, que integra a México, Colombia, Perú y América Central, y que hubiera sumado a Ecuador de haber ganado Álvaro Noboa", evaluó el analista político Rosendo Fraga.
Agregó que "Chile, en términos económicos, está en este bloque, aunque políticamente asuma la versión socialdemócrata de Lula y el uruguayo Tabaré Vázquez".
APORTE Y DERIVACIONES
Como hizo en las elecciones en las distintas provincias, Kirchner participó del cronograma electoral americano: mandó mensajes de aliento antes de sus respectivas elecciones a Bachelet, Lula Da Silva, Morales y Chávez, en tanto que celebró públicamente el triunfo de Correa.
También había recibido al candidato izquierdista Ollanta Humala, quien perdió el balotaje contra Alan García en Perú y hubiera preferido una victoria de Andrés López Obrador en México por sobre el electo Calderón (conservador).
El presidente argentino revitalizó su alianza con Chávez, tras la remoción del embajador venezolano Roger Capella, aunque llevará lo que resta de su gobierno por un carril que le permita mantener relaciones maduras con Estados Unidos.
Kirchner se encuentra ahora más claramente en un lote de izquierdistas moderados, aunque sigue a la izquierda de Lula, Bachelet, Duarte Frutos y Tabaré Vázquez.
Claro que los alineamientos no son automáticos y el conflicto entre la Argentina y Uruguay es una muestra de que las coincidencias ideológicas a veces no son suficientes para mejorar las relaciones entre los países, y eventualmente, avanzar hacia una integración regional.
Chávez, en tanto, salió fortalecido con la llegada al poder de Morales, Correa y Daniel Ortega (Nicaragua), aunque este último dijo que no abandonará el acuerdo de libre comercio entre cinco países de América Central y Estados Unidos (CAFTA).
Parte del nuevo tablero latinoamericano se puede apreciar desde hoy en la Cumbre Sudamericana de Naciones (CSN) que se desarrolla en Cochabamba, sin el presidente argentino.



