El fotógrafo Guillermo Doliner inauguró en el salón de Exposiciones Ronald Nash, Casa de la Cultura, edificio 6 de Julio, una muestra fotográfica denominada "Tradicionales Traicionados"del 20 de octubre al 2 de noviembre del presente año.
Guillermo Doliner, presentará fotografías donde mostrará la realidades humanas que puede captar no solo una máquina sino la mirada de un artista.
Se invita por este medio a los establecimientos educativos a hacer participar a sus alumnos de esta muestra, altamente comprometida con los pueblos nativos de América.
Nacido en Buenos Aires en diciembre de 1962, estudió psicología en la UBA. En 1979 realizó un curso básico en el Foto Club Buenos Aires y, entre 1992 y 1995 asistió a cursos avanzados y de especialización, tanto en el Buenos Aires como de expresión y estética con Humberto Schejvitz en el Instituto Fotográfico Argentino.
Ha expuesto su obra en Chiapas (Casa de la Cultura de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez y en San Cristóbal de las Casas), en México D.F. y en Campana (Provincia de Buenos Aires).
Guillermo cuenta que "Había varias rutas, muchos caminos, infinitos senderos… Pero para mí todos pasaban lejos. Lejos de los resguardos y de las aldeas indígenas que quería ver. Con muchas hojas en el pasaporte, y la mochila armada para el norte, comenzó la búsqueda. Mi proceso, hecho paso, enhebró a la mayoría de los indígenas americanos; la fuerza para seguir viajando y la paciencia para quedarme a convivir me la enseñaron ellos. Medir el tiempo en estaciones y tareas, da longevidad a todos nuestros actos: -"el tiempo de la cosecha", - "el tiempo de la lluvia", - "el tiempo de la parición", - "el tiempo. . . Durante tres años, desde junio de 1996, comenzó el camino sin tiempo. Me hubiera gustado por momentos tener una "torta" de 15 mil kilómetros. Muchas veces no me parecía que había cambiado de país, la misma problemática, parecidos discursos, los mismos deseos, iguales rostros, vestimentas y músicas. La tierra siempre húmeda de sudor y la piel siempre manchada de tierra. Es difícil hablar de fotografía cuando el motivo (la vida y la muerte, la fiesta, la sequía y la inundación) reside en ellos mismos. Ellos, los dueños de nuestro pasado, que nosotros como malos freudianos-lacanianos que somos queremos enterrar. ¿Por qué será?. . .
Me dicen -. . ."Que la fotografía vehiculiza. . .", - . . ."Que la temperatura color"!!. . . pura estupidez, puro tecnicismo, mientras los que se están matando en Chiapas, y los que están siendo convertidos al Corán, Evangelio, Catolicismo, son ellos y no nosotros. Y son ellos, hoy, los que pierden sus derechos y su idioma, sus casas y sus sembradíos, sus tradiciones, sus tierras. Y la tierras son ellos, es su identidad.
Para recorrer las rutas nacionales, provinciales y departamentales se necesita un transporte y un mapa; para hacer tu propio camino por Latinoamérica se necesita, para el ojo, un ante-ojo. Porque duele. Yo me llevé mi cámara, ya que es muy duro lo que pega en la retina, tanto, que lo graba en la "película" cuando uno corta la visión con el "clic", porque ya no se aguanta más.
Si los indios no quieren que se les tomen fotos, no es por casualidad. Ustedes tienen el alma de ellos acá, en mis fotos, yo empeñé la mía en las selvas, en los desiertos, en las costas y en las montañas, viviendo todo tipo de bondades, viviendo todo tipo de violencia entre militares, entre guerrilleros, entre los paramilitares y los narcos.
Son gente simple, como usted, como yo. Gente que sobrevive codo a codo con otra realidad, una realidad que nosotros nunca conocimos, con más pasión, con otra pasión, con una pasión noble y concreta, la de luchar por preservar en condiciones hostiles su pasado milenario, o sea, su futuro".



